A raíz de los productos de limpieza facial que se hicieron virales en los últimos días por denuncia de estafa piramidal, especialistas advierten sobre su uso y la importancia de tener conocimientos previos para actuar.
Desde el centro de Estudiantes dejaron en claro su posición.
Desde el centro de Estudiantes dejaron en claro su posición.

El escándalo de la empresa estadounidense Nu Skin, que vende productos de limpieza facial y fue denunciada por "estafa piramidal", es decir que genera ganancias a partir de una red de personas que se unen gracias a una misma revendedora, dejó al descubierto también una problemática que tiene riesgos: la cosmetología casera. Desde la Universidad de Buenos Aires se hicieron eco del tema y resaltaron la importancia de contar con conocimientos sobre el órgano cutáneo para realizar las tareas correctamente.

Graciela Ferraro es la presidenta de la Asociación Argentina de Dermatología.
Graciela Ferraro es la presidenta de la Asociación Argentina de Dermatología.

Graciela Ferraro es la presidenta de la Asociación Argentina de Dermatología y además se desempeña como directora de la carrera de Cosmetología Facial y Corporal de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en donde los egresados cuentan con una matrícula del Ministerio de Educación, pero se encuentran en plena lucha por conseguir la del Ministerio de Salud. “Tener esa aprobación formalizaría el trabajo de las cosmetólogas y limitaría las malas praxis o las incumbencias, como es el caso de público conocimiento con las máquinas de embellecimiento facial”, remarcó Ferraro, quien está totalmente convencida que la profesión de cosmetóloga o la estética está ligada a la medicina.

La tecnicatura (tres años) surgió en 2014 y la UBA es una de las pocas universidades que cuenta con la carrera. Generalmente, el título de cosmetóloga se obtiene gracias a cursos pagos, en academias o institutos, pero que no cuentan con una carga horaria acorde para conocer el órgano cutáneo ni un plan de estudios que abarque temas de biología y anatomía de la piel, ya que suelen durar entre 3 o 4 meses hasta un año.

“Tener la aprobación del Ministerio de Salud formalizaría el trabajo de las cosmetólogas y limitaría las malas praxis o las incumbencias, como es el caso de público conocimiento con las máquinas de embellecimiento facial.”

La lomense Eugenia Ruétalo, presidenta del Centro de Estudiantes de Cosmetología Facial y Corporal de la UBA, y estudiante de tercer año de la carrera, indicó que la limpieza facial se puede llevar a cabo con los dedos y no es necesario un sistema mecánico que es publicitado por famosas e influencers en las redes sociales.

“La belleza debe ser siempre consecuencia de la salud y no de un negocio."

“Lo de Nu Skin no creo que llegue a ser considerado como una estafa para el cliente porque no causa un perjuicio a la persona que compra la máquina, la comercialización piramidal es lo que se les crítica fuertemente, y es por eso que utilizan a los famosos para tener mayor llegada. Los famosos no tienen conocimiento específico de la piel, ¿por qué no hay ninguna dermatóloga que lo publicite”, explicó Eugenia, quien cree que toda esta movida genera, en los compradores de la máquina (la LumiSpa o la galvánica), una dependencia masiva de los demás artículos, ya que con ellos -dicen los revendedores- los resultados son mejores.

Y finalizó: “La belleza debe ser siempre consecuencia de la salud y no de un negocio. A eso apunta la carrera en la UBA. Como sociedad se necesita una regulación de la profesión, porque cada piel actúa diferente y hay que saber sobre eso”.

La tecnicatura (tres años) surgió en 2014 y la UBA es una de las pocas universidades que cuenta con la carrera.
La tecnicatura (tres años) surgió en 2014 y la UBA es una de las pocas universidades que cuenta con la carrera.