Cada vez son más las vecinas que eligen a la pelota como deporte en las escuelas o clubes de barrio. Algunas jóvenes sueñan con vivir de la actividad gracias a la reciente profesionalización.

El fútbol femenino está mutando. La mujer y la pelota forman cada vez con más fuerza un vínculo que difícilmente pueda romperse, tras muchos años de sacrificio y lucha en busca de igualdad de condiciones. Las escuelas de fútbol y los clubes de barrio ya lo viven con alumnas desde los 4 años, que rompen los estereotipos de décadas pasadas. Las chicas se juntan entresemana para jugar, divertirse, entrenar y, por qué no, luchar por los sueños de vivir de la profesión.

“cada vez más se ven las canchas de fútbol 5 con mujeres en zona sur, que se juntan y alquilan para jugar, como lo hacen los hombres.”
“cada vez más se ven las canchas de fútbol 5 con mujeres en zona sur, que se juntan y alquilan para jugar, como lo hacen los hombres.”

Fútbol Femenino Las Lomitas tiene tres categorías y 120 chicas que entrenan semanalmente: las mayores (de 17 años en adelante) lo hacen los lunes y jueves de 18.30 a 20.15, las juveniles (de 11 a 16 años) los miércoles de 19 a 20 y las infantiles (las más chicas, de 4 a 10 años) los miércoles de 18 a 19.

Sobre este protagonismo de las chicas, el profe Juan Alonso remarcó: “Hoy en día las chicas empiezan a jugar desde edades más tempranas. Las más grandes llegan a tener hasta cuatro estímulos de fútbol semanales: dos días de entrenamiento, uno de recreación entre ellas al alquilar la cancha de forma particular y un partido amistoso o en torneos”.

un momento especial para el deporte.
un momento especial para el deporte.

Algo similar se vive en la escuelita del Country de Banfield (fútbol 7), que cuenta con 40 alumnas. Agustina Fernández, la profe, se sumó a las palabras de su colega: “Las mayores se animaron, juegan porque les gusta y por sus ganas de aprender. Las más chicas seguramente anhelen a ser profesionales”. Inmediatamente recordó que cuando ella jugaba no había la difusión que hay ahora.

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La profesora de la escuelita del Country se alegró por el presente de la actividad: “La profesionalización fue muy esperada, me pone feliz que haya crecido y se le dé el valor que se merecía. El fútbol femenino es el futuro”.

Un claro ejemplo de esta situación es Anabela Losada, quien hace dos años se dedica al fútbol femenino. En 2015 empezó a jugar de manera amateur en la Escuela de Fútbol Las Lomitas sin saber hasta dónde podía llegar y dos años más tarde comenzó el curso de directora técnica, llevado a cabo en Lanús.

El fútbol femenino de Banfield fue su primer gran desafío como ayudante de campo junto a Juan, con quien había hecho sus primeros pasos en Las Lomitas. “Arrancamos prácticamente de cero, haciendo pruebas y convocatorias de nuevas jugadoras”, contó sobre lo que fue la preparación, que se extendió hasta mediados de ese año, donde luego comenzó la competencia.

hay distintas categorías y suelen entrenar dos veces por semana.

Pero a principios de este año volvió a las canchas y por seis meses defendió la camiseta blanca y verde en la Primera B de la Asociación del Fútbol Argentino. La experiencia, asegura, fue “única” tanto dentro como fuera de los límites de la cancha. “A partir de mitad de año empezó a generarse la profesionalización, pero solamente en la A. Las otras categorías siguen siendo amateur. Ojalá todas las jugadoras puedan recibir un salario digno y que las dirigencias de todos los clubes apoyen los proyectos femeninos”, detalló Losada.

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Y agregó: “Cada vez más se ven las canchas de fútbol 5 con mujeres en zona Sur, que se juntan y alquilan para jugar, como lo hacen los hombres. Yo juego torneos amateurs los viernes en Adrogué, los sábados en Burzaco y los domingos en Barracas”.

El entrenamiento es completo.
El entrenamiento es completo.

El próximo mes, en febrero, Anabela trabajará en un club de barrio en Lomas Centro, que ya cuenta con un grupo de 30 chicas y que actualmente compite en la reciente Liga Municipal de Lomas, la cual le brinda la posibilidad a 50 escuelas de fútbol de la localidad de poder divertirse en un ámbito saludable e inclusivo.

Una de las propulsoras en alzar la voz en el ámbito de las jugadoras, en busca de que el fútbol femenino sea profesionalizado, fue Macarena Sánchez, quien en su momento formaba parte de la UAI Urquiza y, tras quedar libre y estar seis meses sin jugar, fue fichada por San Lorenzo: se convirtió así en la primera mujer en firmar un contrato profesional en Argentina.