A  mediados de enero 1970 llegaba a las disquerías argentinas el primer álbum de Almendra, una de las mejores obras de la historia del rock argentino.

Almendra se había formado un par de años antes como fusión de otros dos grupos y con Luis Alberto Spinetta, Emilio del Guercio, EdelemiroMolinari y Rodolfo García como formación definitiva.

La banda ensayada diariamente diariamente en la casa  de la familia Spinetta y tenía tenia fogueo en vivo y varios simples editados cuando llegó el momento de tener su primer LP.

En el disco, que se fue registrando en los estudios a fue lento durante buena parte de 1969, se pueden encontrar citas musicales a Los Beatles que conviven con naturalidad con citas al jazz, al tango y los aires folklóricos.

El grupo del Bajo Belgrano también se lucía con uno sutiles arreglos de voces y con arreglos trabajados artesanalmente, con la mayoría de las composiciones de exquisita pluma del Flaco.

El Lado A lo abre “Muchacha”, una belle canción de amor que Luis Alberto le dedicó a Cistina Bustamante, su novia de entonces. La canción logró una enorme popularidad y su autor fue reticente a tocarla en otras etapas de su carrera, a pesar de la insistencia de algún sector del público.

se pueden encontrar citas musicales a Los Beatles que conviven con naturalidad con citas al jazz, al tango y los aires folklóricos.

Le seguía “Calor humano”, de Molinari, una extensa composición de más de nueve minutos, cuando superar los tres era todo un sacrilegio.

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“Figuración”, uno de las bonitos temas del álbum, tiene a Pappo en una breve intervención, y la cierra la Lado A el rock “Ana no duerme”, inspirado quizás en Ana María, la hermana de Luis Alberto.

El Lado B comienza con “Fermín”, con las voces de Luis y Emilio, habla de un joven con Síndrome de Down, que en realidad era Carlitos, un vecino de los Spinetta.

Continúa el álbum “Plegaria para un niño dormido”, una preciosa composición en clave de canción de cuna. “A estos hombres tristes” juguetea con aires de jazz y hasta de Ástor Piazzolla.

El disco cierra con “Laura va”, con algún guiño a “She'sLeaving Home”, de Los Beatles, con arreglos orquestas y con el bandoneón de Rodolfo Mederos, en la primera incursión de un fuelle en el rock argentino.

La tapa también tiene su historia: los directivos de RCA, el sello del perrito con el parlante, quería al grupo posando en la tapa, pero Luis Alberto Spinetta creo al payaso triste, con su lagrima y su sopapa en la cabeza.

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En la discográfica dijeron que el dibujo se había perdido, cuando la sospecha era que fue al tacho de basura. Ante esto, Luis Alberto fue a su casa y lo volvió a dibujar, dejando en claro que lo artístico no se negociaba.

El disco no tiene desperdicio alguno y todas sus canciones son clásicos imperecederos, todos ellos versionados por otros artistas.

A pesar de tener medio siglo de vida, da la impresión de ser un disco gestado en el futuro, con temas que parecen haberse compuesto hoy día y con una creatividad elevadísima, que dejó a los integrantes del grupo el desafío de superar una vara muy alta.

También fue la inspiración de otros artistas de esa generación de jóvenes, como Charly García, que lo tomaron como punto de partida y como referencia.

Un disco hermoso que editó días antes de que Luis Alberto Spinetta cumpla sus primeros 20 abriles y que sigue generando asombro en cada escucha.