El teletrabajo o el homeoffice, como les gusta decir a varios, es casi un sinónimo de hiperconexión, por llamarlo de algún modo. Es aquello que también se conoce como “no saber cortar”.

Y sí, les pasa a todos los que están laburando desde casa por la pandemia de Coronavirus, en especial a los que les cuesta más saber poner un punto final al trabajo o ponerle cierto límite a la cosa.

Siempre parece que queda algo pendiente y que no se puede dejar para mañana y el tiempo del ocio se termina acortando al máximo. A las docentes y los docentes les pasa lo mismo muchas veces, tampoco es que somos sapos de otro pozo, ¿Qué te pasa?

Ojo al piojo: el trabajo docente se llevó a casa desde tiempos de Domingo Faustino Sarmiento y corregir, planificar y demás es tarea para el hogar.

Pero en tiempos de no estar en el aula y mucho detrás de la compu, no hay timbre que marque el principio del recreo o el fin de un turno.

A esta virtualidad en estado puro no se le puede dar ventaja, de contrario, sonaste. Hay que tomar el toro por las astas y entender que no se debe trabajar de más, y no malentender que laburar todo el día es hacerlo necesariamente mejor.

Pero claro, hay como un deseo irrefrenable de chequear los mails, es como adictiva la cosa, Incluso mirar si alguno no cayó como spam y se nos pasó de largo. Ni hablar si se abren varias casillas y hay que hacer este mecanismo en cada una.

También mirar el WhatsApp y los incontables grupos armados para cumplir con este oficio en modo online. Esta ese que los silencia y después no para de mirarlos, también aquella a la que le tienen que extirpar el celu de la mano con una intervención quirúrgica.

No falta, él o ella, que están en las compu con otros asuntos y de reojo no dejan de estar al tanto si cayó una nueva directiva, a pesar de que sea un sábado a la noche.

Tampoco entrar en pánico y desesperación sí se cayó Internet o se cortó la luz, ya se restablecerán esos servicios y nos podremos poner al día con lo atrasado.

La hiperconexión, un problema en días de pandemia y también tiene a los docentes como presas fáciles.