El Taladro fue ampliamente superior a Belgrano pero lo perdía hasta los 48 minutos del segundo tiempo. Rigamonti tuvo 15 segundos la pelota en la mano, el árbitro cobró y Carranza lo facturó.
Banfield tuvo una enorme cantidad de chances de gol pero lo encontró por un error insólito.
Banfield tuvo una enorme cantidad de chances de gol pero lo encontró por un error insólito.

En un final insólito, Banfield rescató un punto de su visita a Belgrano: perdía hasta los 48 del segundo tiempo pero a Rigamonti le cobraron (bien) retención de pelota, Cvitanich sacó rápido y Carranza marcó. Fue 1 a 1 en Córdoba.

En el plano futbolístico, el resultado final le dio un poco de justicia al partido. Pocas son las veces que los equipos de Falcioni salen decididamente a atacar en condición de visitante. Este fue uno de casos y, pese a contar con una enorme cantidad de chances de gol, Banfield no pudo marcar.

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Los de Falcioni llegaron por todos lados: con Cvitanich pivoteando, por las escaladas de los laterales, con un tiro libre de Dátolo, con dos córner. Todo lo que intentó terminó en una atajada de Rigamonti o en una mala definición propia.

En esa primera etapa, un Pirata limitado encontró alguna oportunidad de gol aprovechando pelotas perdidas, algún remate de media distancia o contraataques. Con esta última fórmula fue que marcó la única ventaja. A los 45, Calello la perdió en el mediocampo y, de golpe, cuatro jugadores de Belgrano quedaron de frente al área: un buen pase de Lugo llegó a los pies de Suárez que habilitó a Aguirre para que sólo tenga que empujarla. Sin ser más, Belgrano levantó la cosecha y se fue al vestuario tranquilo.

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En el segundo tiempo, el local le adosó sacrificio a la suerte, recuperó la pelota y ya no sufrió tanto. Es más, empezó a llegar con claridad exigiendo a Bravo sobre la línea y a Arboleda en una segunda ocasión.

Falcioni mandó a la cancha a Carranza y Torres y, aunque ya no tuvo la claridad del principio, le llegó a Belgrano por todos los frentes. Pero a los 48 minutos (de 49 que se iban a jugar) pasó la tragedia cordobesa: Rigamonti se quedó con un centro y empezó a discutir con jugadores del Taladro teniendo la pelota en la mano. El árbitro le cobró retención y Carranza madrugó a todos.