El juvenil de 17 años tuvo su debut formal vistiendo la camiseta de Temperley en el último encuentro ante Ferro. “Estoy contento de poder cumplir este sueño”, señaló.
Cuando entré a la cancha no podía reaccionar, miraba a mi alrededor y no lo podía creer".
"Cuando entré a la cancha no podía reaccionar, miraba a mi alrededor y no lo podía creer".

Los cierres de temporada suelen ser momentos donde los técnicos les dan lugar a los juveniles para que hagan sus primeros pasos en Primera. Siguiendo esta lógica, Perazzo hizo lo propio en el último encuentro del torneo poniendo en cancha al juvenil Franco Ayunta.

Con apenas 17 años, el delantero surgido de la cantera de Temperley entró a la cancha para jugar los últimos 15 minutos del partido ante Ferro en el Alfredo Beranger. Formado desde las categorías infantiles hace ocho años, el juvenil dio inicio a su camino profesional en la noche del Sur. “Cuando entré a la cancha no podía reaccionar, miraba a mi alrededor y no lo podía creer, me daban ganas de llorar. Es una felicidad enorme haber debutado con esta camiseta”, señaló Ayunta en sus primeras declaraciones.

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Su presencia entre los convocados había llamado la atención, inclusive de él mismo. “No tenía idea de que me iban a llamar, me avisaron que estaba en la lista y después se dio que entré en el segundo tiempo. Fue todo muy sorpresivo”, indicó el juvenil.

El único detalle fue el resultado: Ferro se quedó con el triunfo cortando la racha ganadora que traía el Gasolero, aunque eso no impidió que el elenco de Perazzo termine el año en la parte alta de la tabla. “Fue una lastima por el resultado pero en lo personal estoy contento de poder cumplir este sueño. Y se lo dedico a mi familia, a mis amigos que me apoyaron en las buenas y en las malas”, concluyó el atacante.