El oriundo de Esteban Echeverría sufrió un accidente vial hace una década, volvió a competir gracias a su amor por el deporte y el apoyo de varias personas. Hoy disfruta de lo que hace.
Andrés en el podio, tras consagrarse ganador en San Juan.

Andrés Biga es un apasionado del deporte. Para él no existen las barreras. Va a fondo y supera todos los obstáculos. Hace 10 años pasó por un duro momento. Lo atropelló un camión en plena ruta, cuando iba a bordo de su bicicleta. Tiempo después, se subió a otra, adaptada. Compitió en pruebas nacionales e internacionales, pero más allá de sus logros, se ganó el reconocimiento por su esfuerzo y perseverancia.

Luego de dos ausencias, participó de la III edición de la Vuelta Inclusiva de San Juan, en la modalidad Handbike H3, sobre el Circuito de Villicum, que acompañó la VI etapa de la prueba internacional, donde obtuvo el primer puesto.

“Por otros compromisos no puede asistir a las anteriores. Estuvo hermosa, re linda. Además tuvo mucha difusión, se fomentó el ciclismo adaptado y la gente que fue a ver la competencia convencional quedó sorprendida. Por ahí piensa que es algo recreativo, que uno lo hace sólo por deporte, pero entrenamos a la par de los que pedalean con las piernas”, manifestó con orgullo el oriundo de Esteban Echeverría.

En su categoría participaron alrededor de 40 corredores. Al momento de la carrera hacía un calor extremo de casi 52º de sensación térmica. “Se decidió correr una hora, que fuera algo simbólico para que el público viera de qué se trataba. Hubo competidores de Brasil, Chile, pero a un nivel Panamericano o Sudamericano”, expresó respecto de la prueba.

El deportista de Echeverría participó de varios torneos internacionales.

La historia de Biga es una muestra de superación constante. En 2009 tuvo el accidente vial. Logró superar el mal trance mediante una estricta rehabilitación y la natación. “Conocí a Edith Arraspide, entrenadora de la Selección Nacional adaptada y en 2011 participé de los Juegos Panamericanos de Guadalajara, donde gané plata y bronce. Ahí me contacté con Martín Ferrari, técnico del seleccionado de ciclismo adaptado que me invitó a presenciar una carrera y quedé fascinado”, comentó acerca de sus progresos deportivos.

“Al principio fue chocante. Muy diferente a una bicicleta convencional. Utilizo todo el tronco y los brazos, el esfuerzo es bastante intenso para ir rápido".

Cuando volvió de México se propuso conseguir una bicicleta adaptada. En realidad lo consiguió para complementar su rutina. Ahí hizo el click, dejó la natación y se volcó al ciclismo. “Al principio fue chocante. Muy diferente a una bicicleta convencional. Utilizo todo el tronco y los brazos, el esfuerzo es bastante intenso para ir rápido. Me gustó volver al ciclismo porque eso me permitió estar en contacto con gente con la cual entrenaba”, comentó Biga, que entrena seis veces por semana entre el KDT de Palermo y en el predio de Ezeiza, frente al de la AFA.

Pero Andrés siempre quiso más. No se conformaba con poco. Su entrenador le propuso ir a correr afuera, para asesorarse con corredores europeos. Fue a la Copa del Mundo de Roma, Italia. “Fue impresionante el nivel, no lo imaginaba, tuve la experiencia de asesorarme con otros corredores, tener una noción de los tiempos de entrenamientos y la perspectiva de hasta dónde podía llegar. Es como que me choqué contra una pared, no podía creer lo rápido que iba”, manifestó.

El ciclista recibió ayuda municipal para adquirir una nueva bicicleta.

En Lima 2019 logró la presea de bronce. Puede que llegue a Tokio 2020, pero su objetivo es no apresurarse. “Para Tokio hay que sumar puntos. Todo depende de los viajes a los que vaya a competir y los puestos de clasificaciones. El 20 de marzo voy a un Sudamericano a San Pablo, Brasil y después al Mundial de Bélgica, en junio. A partir de Lima se me abrieron las puertas para las pruebas internacionales. Pero sin apuro, si pienso bien, la meta es París 2024”, explicó sobre su futuro, quién recibió una ayuda del Municipio para la adquisición de una nueva bicicleta.

El ciclista echeverriense, que recibió una ayuda del Municipio, está pronto a adquirir una nueva bicicleta adaptada para su mejor entrenamiento y perfeccionamiento, dejó un mensaje para todos aquellos que viven una situación parecida a la que le tocó atravesar: “Primero que se animen, que no se queden encerrados, porque pensás que no vas a hacer nada. Estoy agradecido porque hago lo de antes, volver a mi trabajo en el Aeropuerto de Ezeiza (donde es controlador de tránsito aéreo) a través del deporte que es mi cable a tierra. A mí me ayudó a conocer personas excelentes, el deporte mejora la calidad de vida y de crecimiento como persona. El ciclismo me sirvió como una vía de escape para salir adelante. Hay que superarse a uno mismo, se puede”.