Dolor por la muerte del comerciante Aníbal Olmos, muy querido en Lomas

DESPEDIDA Comenzó vendiendo café con su carrito por Laprida y llegó a tener dos pizzerías. El Coronavirus le ganó la batalla. Su hermano Emanuel recuerda sus enseñanzas. 

Emanuel recordó a Aníbal y le agradeció por cada enseñanza.

El Coronavirus cala profundo y provoca pérdidas irreparables. Aníbal Olmos, un querido comerciante lomense que comenzó vendiendo café en Laprida y llegó a tener dos pizzerías, falleció a causa del virus el 20 de junio, justo en el Día del Padre, y dejó un gran vacío. Tras una internación por problemas renales, sumado a la diabetes, se contagió de Coronavirus y, luego de darle pelea, murió a sus jóvenes 50 años. 

Su hermano Emanuel lo recordó con gran sentimiento y repasó las enseñanzas que Aníbal le inculcó cuando se hizo cargo de su cuidado. "Me inculcó los mejores valores, como el empleo digno", sostuvo, emocionado. "De Aníbal me quedan los mejores recuerdos. Nuestra infancia fue dura y él se hizo cargo de mí, en 1993, cuando salí de un instituto de Tandil, donde estaba por la separación de mis padres", contó.

Siempre trabajó en Lomas, tenía un carrito y vendía café por Laprida, todos los comerciantes lo conocían. También tuvo una parrilla cerca de la barrera de la estación. En España y Gorriti, y ahí trabajé con él.

Mayor de siete hermanos, a Aníbal nunca le regalaron nada y tuvo en claro que el esfuerzo iba a darle la recompensa que buscaba. "Siempre trabajó en Lomas, tenía un carrito y vendía café por Laprida, todos los comerciantes lo conocían. También tuvo una parrilla cerca de la barrera de la estación, En España y Gorriti, y ahí trabajé con él", agregó Emanuel, de 43 años.

En el último tiempo, Aníbal era el dueño de Gusteau's Pizzería y tenía dos sucursales, una en Matheu 699 y otra en Vergara al 1700. Durante la pandemia se tuvo que reinventar para hacerle frente a la crisis económica que provocó la cuarentena.

"Más allá de tener su negocio, nunca se olvidó de donde salió. Era muy servicial y ayudaba a todos los necesitados. Siempre va a ser querido y recordado por los vecinos", aseguró Olmos.

"Aníbal la peleó mucho, incluso con esta maldita enfermedad, y me inculcó los mejores valores, como el empleo digno. Voy a estar eternamente agradecido por cada enseñanza que me dejó", resaltó Emanuel, que se queda con esos recuerdos de su hermano, la manera ideal para homenajearlo y tenerlo siempre presente, en su memoria y en su corazón.

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