Reactivaron los locales gastronómicos y hay expectativa en Lomas

FELICES DE VOLVER Don Fede, Pertutti y Sarandí 99 contaron cómo es la nueva normalidad de atender al aire libre y cambiar parte del menú. "Hay gente que está volviendo a salir y se la ve contenta", dicen. 

La gastronomía local funciona al aire libre.

Don Fede, en Laprida, aprovecha las mesas en la vía pública.

Luego de un mes, Parrilla Sarandí 99 volvió a recibir clientes.

La pandemia parece dar una tregua. Con los casos estables, y en descenso en el AMBA, se observa una normalidad más acorde a la que se conocía a principio de año. Los locales de gastronomía lomenses  están recibiendo nuevamente a sus clientes, con protocolos y con la conciencia social como eje. Las mesas al aire libre y la distancia entre los comensales son las principales medidas a respetar para no poner en riesgo a los vecinos. Don Fede, Pertutti y Sarandí 99, tres espacios gastronómicos de la zona, hablaron de esta reactivación con la esperanza de volver a ver todas las mesas llenas y con la capacidad al ciento por ciento.

Al inicio de la cuarentena obligatoria, bajar las persianas generó angustia: no sabían cuándo iban a volver a trabajar. El local Don Fede, ubicado en Laprida al 113, estuvo cuatro meses cerrado. Luego de una apertura gradual, el Municipio les permitió utilizar un espacio de la vía pública para poner más mesas al aire libre. "Esa medida nos ayudó a pelear y hacerle frente a la situación económica que produjo la pandemia", dijo Fabián Lopardo, dueño del lugar, que recordó con mucho entusiasmo el momento de volver a trabajar.

"Siempre atendimos adentro del local y casi nunca llevábamos comida a domicilio. Todo eso cambió, ahora nos dedicamos al delivery para los locales y a atender a nuestros clientes al aire libre", admitió Lopardo, y explicó que el plato que más los representa es la milanesa a la napolitana con papas fritas, aunque también ofrecen pastas, pizzas, empanadas, hamburguesas caseras y arroz con calamares, entre otros.

Estefanía Magdic es empleada de Pertutti y señaló que la pandemia les cambió radicalmente "el paradigma del trabajo" a todos los locales de la cadena: debieron reducir el servicio de restorán, pero mantuvieron abiertos las cafeterías y confiterías.

Actualmente, tres dobles y dos simples son la cantidad de mesas que dispone el local para recibir a los vecinos. "Hay mucha gente que llega y es la primera vez que sale desde el inicio de la pandemia, se nota que están contentos", contó Lopardo, que no se olvidó de los clientes tradicionales: "La mayoría de ellos todavía no vinieron y esperamos verlos pronto".

Estefanía Magdic es empleada de Pertutti hace cuatro años y señaló que la pandemia les cambió radicalmente "el paradigma del trabajo" a todos los locales de la cadena: debieron reducir el servicio de restorán, pero mantuvieron abiertos las cafeterías y confiterías.

El 30% de la capacidad de las mesas era lo permitido para volver al trabajo, que de a poco fue en aumento. "Paulatinamente, todo el plantel volvió a trabajar como era antes de la pandemia", dijo Magdic, que aclaró que ya comenzaron las tratativas para incorporar nuevas mesas en el interior del lugar: "La Municipalidad nos vino a visitar y a exponer las condiciones para poder hacer uso de esa opción. Son pasos cortos, pero seguros".

Matías Carrera tiene la parrilla Sarandí 99,  Temperley. La pandemia también los obligó a reinventarse y de las carnes asadas pasaron a todo tipo de comidas, con delivery para los clientes. "Así la peleamos diariamente durante los primeros cuatro meses, fue duro, pero seguimos de pie", admitió el dueño.

"Distancia, barbijo y alcohol es fundamental para que todo esto siga funcionando", enfatizó Carrera, que pudo reabrir hace un mes y que, para atender, recibe la ayuda de toda su familia, con la esperanza de nunca más cerrar su local.

"Fui con todos los recaudos y en la parrilla había una limpieza constante. Me sentí tranquilo, seguro y contento de volver", dijo Juan Manuel Maidana, vecino de Temperley y habitué de Sarandí 99 los días jueves. Rápidamente agregó que el lugar es el elegido para ir a comer con su familia y con amigos: "Siempre pedimos una entrada de achuras y provoleta y después pasamos a una variedad de carnes. Matías nos atiende de manera espectacular".

Fui con todos los recaudos y en la parrilla había una limpieza constante. Me sentí tranquilo, seguro y contento de volver.

Los locales admitieron que luchan día a día para incorporar los nuevos hábitos a su rutina: mantener distancia entre las mesas y los clientes, el uso del barbijo y el alcohol en gel son algunos de ellos, pero las nuevas "formas" de saludar es lo más complicado de asimilar para ellos y para los vecinos. "Más allá del puño o el codazo, las ganas de abrazar están siempre", concluyó Estefanía, de Pertutti.

EN LAS LOMITAS 

Para que los locales gastronómicos reciban a más clientes, el Municipio de Lomas les dio la posibilidad de expandirse hacia la calle y realizó tareas con el fin de garantizar el cumplimiento de las medidas sanitarias.

En calles de Las Lomitas como Sixto Fernández, Colombres, España e Italia colocaron vallas azules delimitadas por líneas amarillas. En estos espacios, los bares y restoranes colocaron mesas que se suman a las que ya estaban disponibles en las veredas.

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