Aseguran que el predio no cuenta con vigilancia y que a cualquier hora "gente extraña" ingresa al lugar para robar autopartes. Temen que la inseguridad crezca en la zona.
En el lugar permanecen algunos de las 100 unidades de Expreso Lomas.

El estado de abandono en el que se encuentra la vieja terminal de Expreso Lomas inquieta a los vecinos de la localidad de 9 de Abril, en Esteban Echeverría. Según denuncian, a toda hora, merodea “gente extraña” que ingresa al lugar para robar autopartes de los colectivos que quedaron allí estacionados y temen que la situación con el tiempo empeore.

Sin la presencia de vigilancia privada ni de la Policía bonaerense que patrulla poco en la zona, el predio se transformó en “tierra de nadie” en las últimas semanas, comentan. “Aparecen carreros, personas que no son del barrio, todo el mundo sabe de la situación. Eso ha encendido una luz de alarma entre nosotros”, coinciden los vecinos.

Leé también:  Hay cuatro detenidos por el crimen del turista inglés en Puerto Madero

Para los que viven en los alrededores el mayor temor aparece durante la noche. “Es que no sabemos quién anda por acá, ni qué intenciones tienen. No queremos que esto se transforme en un foco de inseguridad”, dice Mario Ortelli que vive cerca de Oliver y Mariana Arbel.

La antigua terminal de Expreso Lomas ocupa un terreno de unas tres manzanas, a pocas cuadras de Camino de Cintura. Allí permanecen estacionadas algunas de las 100 unidades que pertenecían a la empresa que manejaba las líneas de colectivo 165, 243 y 112.

Tras el conflicto que se desató en Expreso Lomas, que terminó con el traspaso de las líneas 165 y 112 a las firmas Tomás Guido y Transportes del Sur, la terminal quedó en un limbo. “Mientras estaban los choferes, la situación era otra, pero ahora todo cambió”, dice Omar.

Leé también:  Para el presidente el asalto a los turistas ingleses fue un "hecho atroz"

Los vecinos exigen que las autoridades policiales o municipales “hagan algo” para evitar que la situación “se desmadre y haya que lamentar cualquier otra cosa".

Si bien se trata de una zona donde están instaladas numerosas empresas y fábricas, y una gran cantidad de camiones, el movimiento se calma por la tarde, una vez que baja el sol.

"Si suman seguridad vamos a estar más tranquilos, porque uno camina por acá y le pasa algo, ¿y a quién puede acudir?", se preguntó el comerciante.