En el cuarto año de Gobierno de Cambiemos, el 32,3% de los argentinos padeció problemas de inseguridad alimentaria y de acceso a la atención médica o a medicamentos y al menos un 33,5% vive en zonas sin agua potable o red cloacal.

El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) publicó un nuevo informe con cifras demoledoras sobre la realidad social que atraviesa la Argentina tras cuatro años de Gobierno de Mauricio Macri. Al 40,8% de pobreza se suma un duro incremento de la inseguridad alimentaria y del acceso a la salud por parte de grandes grupos, de chicos y adultos mayores.

De esta forma se evidenció que en el cuarto año de Gobierno de Cambiemos, el 32,3% de los argentinos sufrió problemas de inseguridad alimentaria y de acceso a la atención médica o medicamentos y al menos un 33,5% vive en zonas sin agua potable o red cloacal.

“Si bien se pudo visualizar una leve mejora en el acceso de la gente a algunos servicios y vivienda digna, hay datos de elevados niveles de pobreza por ingreso o inseguridad alimentaria que hablan de una Argentina que sigue fragmentada”, explicó a Infobae Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA.

En este sentido, Salvia agregó que el diagnóstico observado "apunta a mostrar que hay problemas estructurales más allá del momento político y hay que convocar a los gobiernos a que enfrenten los problemas estructurales en desigualdad y pobreza". La inseguridad alimentaria que implica la reducción involuntaria de la porción de comida o la percepción de manera frecuente de experiencias de hambre pasó del 28,2% en el 2018 al 32,2% de la población en el 2019.

Esta cifra también se traduce en un incremento de los problemas de la gente para el acceso a atención médica o a medicamentos y se ubica entre los parámetros más altos registrados en los últimos 10 años en la Argentina. Un gráfico interesante que presenta el informe sobre el final es aquel que entrecruza los datos de pobreza por ingresos con los de carencias estructurales.

Así, se presenta una fotografía sobre la composición de la sociedad argentina: en el 2019 sólo el 27,7% de la población no tenía ningún tipo de carencia monetaria o estructural; el 3,3% sí era pobre por ingresos pero sin dificultades estructrurales (por ejemplo un jubilado que se empobreció por la inflación pero es dueño de su casa); el 31,5% no tenía privaciones monetarias pero sí dificultades estructurales y por último, el peor sector, que representa al 37,5% que son tanto pobres por ingresos como por tener al menos una carencia estructural.