Celia fundó Torremolinos Viajes, allá por 1990. Fue creciendo, incorporó empleados y hoy su empresa tiene reconocimiento internacional.
Celia y su hija Mariela, un pilar en la agencia.

Las mujeres emprendedoras tienen un empuje arrollador y sobre todo mucho amor por lo que hacen. Un ejemplo de esto es Celia, la fundadora de Torremolinos Viajes (en honor a un lugar de España), una agencia de turismo emblemática en Lomas y mientras cuenta su historia destila su amor por el turismo y su vocación de servicio.

Celia inauguró su primer local en 1990, en Carlos Pellegrini justo enfrente de donde está ahora. “Era un local pequeño que inauguramos el 13 de marzo de 1990. Luego, sumamos escritorios, necesité más gente y llegó un momento en que tuve que agregar sillas de espera, yo me sentía que no podía atender como a mí me gusta. El local era mi casa, mi living, la gente que llegaba yo la esperaba en la puerta, quería brindarle un servicio distintivo”, remarca Celia.

Ella fue tomando empleadas mujeres y también pasantes que estudiaban Turismo y luego quedaban en la agencia. De hecho -cuenta- tiene empleados con más de 25 años de antigüedad.

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“Iba tomando empleadas mujeres y después empecé a incorporar hombres, el primero fue mi marido. Se incorporó en el 92,93. Él tenía una farmacia y le pedí que me ayude en la parte administrativa porque a mí me gustaba más la atención a la gente y poderla asesorar”, recuerda Celia, quien afirma que el gran pilar de la empresa es su hija Mariela, que se recibió de licenciada en Turismo.

Con el tiempo, Torremolinos fue ganando el reconocimiento, no sólo de los vecinos, sino también de cadenas hoteleras y aerolíneas. Es empresa IATA, reconocida a nivel mundial, que tiene permiso para emitir pasajes aéreos de todas las aerolíneas.

“Nuestros pilares son el servicio, la capacitación permanente sobre destinos turísticos, estar al tanto de todo. Vendemos desde un Ferry a Uruguay, hasta circuitos por cualquier parte del mundo, también hotelería, cruceros o sólo pasajes. Seguro del viajero o alquiler de auto, de lo más chiquito a lo más grande”, remarca.

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Celia recuerda que el primer viaje que vendió fue una luna de miel a Cataratas para una pareja que recién se casaba: “Fue muy lindo, después vinieron con sus chicos a programar más viajes”.

Esta emprendedora asegura que en una época Miami-Disney era una cuestión “masiva” y destaca que en este momento, se está retomando la venta a destinos nacionales: “La gente que viajó siempre al exterior sigue viajando, pero hay otros que piden más para viajar en el país y eso va a ser bueno”.

Destaca que las mujeres viajan más solas o con amigas que los hombres, quienes suelen emprender viajes relacionados con deportes o torneos.

TRABAJAR EN FAMILIA. “El día que abrimos la agencia empecé a estudiar Turismo. En esa época había pocos lugares en Buenos Aires y estudié en el Perito Moreno, Capital, y de paso era la cadeta de Torremolinos”, recuerda Mariela Gieses, quien acompaña a su mamá desde hace 29 años.

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Dicen que es difícil trabajar con los padres, pero Mariela destierra ese mito o, por lo menos, advierte que no es una regla. “Yo tuve la suerte de tener dos padres emprendedores y que siempre me dieron lugar para desarrollarme, para mí fue tratar de copiarlos siempre, parecerme lo más posible y seguirlos en los pasos, pero ellos nunca invadieron mi espacio. Yo pude ir creciendo junto con la empresa. No me pasó de tener conflictos. Estamos consolidados y afianzados y yo también me siento así”, resume Mariela.

Su hermana también está  en compañía. “Compartimos el día a día, me llevo espectacular, nos repartimos las tareas. Tener un hermoso trabajo, disfrutarlo, y compartir mi vida personal y profesional. Creo que es una bendición trabajar en turismo”, cierra.

Además del local en Carlos Pellegrini 128, tienen otro en el Portal Lomas, en Llavallol y en Santa Fe 1192, Capital.