¡Hola, amigos de La Unión! Mientras en Lomas de Zamora -y en el resto del AMBA- seguimos encerrados, en cerca del 85% del territorio del país la gente ya volvió a salir y, de a poco, a retomar su ritmo de vida habitual.

Lo que ahora se preguntan todos los futboleros, claro, es cuándo volverá a jugarse el torneo, la nueva Liga Profesional. Habrá que esperar, ya que la mayoría de los clubes están en Buenos Aires, la zona crítica de la pandemia en nuestro país. Sin embargo, en la AFA ya negocian un protocolo para presentarle al Gobierno una vez que se levante la cuarentena.

Como siempre en el edificio de la calle Viamonte, sede de la AFA, hay muchos intereses, presiones y dinero en juego de todas las partes involucradas en el gran negocio del fútbol, que nos apasiona desde hace un siglo.

La Asociación del Fútbol Argentino siempre fue un “fierro caliente”, y nosotros tuvimos un vecino que lo supo manejar. Les hablo de Valentín Suárez, histórico dirigente del Club Banfield que dejó una huella imborrable.

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Don Valentín se inició como trabajador en la administración pública como colaborador de Eva Perón en 1946, en la Secretaría de Trabajo. También hizo carrera política como colaborador de Evita en su Fundación, entre 1949 y 1951. Pero su verdadera marca la iba a dejar en el fútbol: en 1949, Suárez fue designado por el Gobierno peronista para manejar los hilos de la AFA y resolver el conflicto que mantenían jugadores y dirigentes tras la huelga de futbolistas de 1948.

Mantuvo ese cargo hasta 1953, aunque años más tarde volvió a ocupar el sillón en el que hoy se sienta Chiqui Tapia. Fue en 1966, cuando el presidente de facto Juan Carlos Onganía lo convocó para encargarle la intervención de la AFA. Suárez, entonces, propuso desdoblar los campeonatos y darles más participación a los clubes del interior.

A raíz de aquella decisión fue que se empezaron a jugar los torneos Metropolitano y Nacional en cada temporada. Ese formato histórico se respetó desde 1967 hasta mediados de la década del 80.

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Otro gran proyecto de Valentín a la cabeza de la AFA fue el Nacional B. Pese a que la creencia popular es que el torneo de ascenso con equipos de todo el país salió de la cabeza de Grondona, su mentor fue en realidad nuestro vecino.

¿Y en Banfield? Aquí Suárez tuvo cinco períodos de conducción, todos exitosos: 1960-1962, 1966-1968, 1972-1974, 1984-1985 y 1991-1993. En su última gestión llevó al Taladro a Primera División, tras ganar el torneo de ascenso en el 93.

Como si hubiera sido un guiño del destino, Don Valentín murió el 28 de octubre de ese mismo año, apenas unos meses después de haber completado su última gran obra. Dejar a Banfield en “la A” pareció ser su último legado.

Hoy, en el renovado estadio de Peña y Arenales, que siempre que puedo visito por ser mi “segundo equipo” después de Boca, la tribuna superior que da sobre Gallo lleva el nombre Valentín Suárez a modo de homenaje.