Si nos pusiéramos a jugar y pensáramos en las distintas localidades del partido de Lomas como un grupo de hermanas, la menor, sin dudas, sería Turdera. Con una superficie de apenas 2.07 kilómetros cuadrados, que incluyen 139 manzanas urbanizadas, dos plazas, dos colegios privados, el Parque Finky y (aunque parezca mentira) un sector del Club Temperley, Turdera es una de las ciudades más chicas del Conurbano bonaerense.

Turdera está ubicada en el Sudoeste del Municipio. Sus tierras altas, a 19 metros sobre el nivel del mar, estuvieron dedicadas a fines del siglo XIX a la agricultura y ganadería. En esa época, seguramente por su gran población de insectos, se la conocía como “Loma de las hormigas”. Más tarde se la llamó Kilómetro 19 y en 1909, al inaugurarse la estación de trenes, pasó a tener su nombre actual. En parte debido a su pequeña superficie, recién fue declarada oficialmente como ciudad el 13 de julio de 1975.

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Un dato que diferencia a Turdera de la mayoría de las localidades del Gran Buenos Aires, que nacieron producto del primer loteo de sus tierras, es que aquí sí hubo una fundación: el pionero Riziero Preti impulsó un trámite oficial, organizó un gran acto público con invitados de toda la provincia y colocó una piedra fundamental que está ubicada dentro de la Parroquia Conversión de San Pablo, frente a la risueña plaza central.

De acuerdo a datos del censo de 2011, Turdera tiene casi la misma cantidad de alumnos que de habitantes: en los 25 colegios de la localidad asistieron ese año 8.117 alumnos, mientras que la población total es de sólo 9.786 habitantes. De hecho, se la conoce como la “ciudad escuela” por excelencia del Conurbano, ya que cuenta con el mayor número de colegios por habitante del GBA. ¿Qué tal?

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No es ésa la única curiosidad del barrio: allí, además, casi todas sus apacibles calles tienen nombre de santos y santas católicos gracias a la fuerte creencia religiosa de las Hermanas Turdera, quienes, apoyadas por Preti, impulsaron la creación del Colegio Santa Inés. El barrio tiene también hijos pródigos. Uno de ellos es Diego Demarco, guitarrista y compositor de Los Auténticos Decadentes, quien en 1995 creó una canción (“Turdera”) dedicada a la ciudad para el disco Mi Vida Loca. Dice así: “Yo vivo en un barrio tranquilo, no es preciso que me busques, las veredas llevan la marca de mis pies. Por las dudas yo te digo, si me querés perfumar, los aromas de mi barrio no se van…”.