Este martes al mediodía se realizará una nueva subasta con una base de US$15 millones luego de que la primera compulsa quedara vacante por falta de interesados. Los damnificados hablan de “estafa”.
La construcción de los departamentos se encuentra paralizada desde hace seis años.

El complejo de torres Estrella del Sur, conocido como el Elefante Blanco de Avellaneda, volverá a salir a remate este martes al mediodía luego de que fracasara la primera subasta en abril por falta de interesados.

La compulsa, que tendrá una base de US$15 millones (US$5 millones menos que la anterior), se realizará a las 12 en la sede de la Oficina de Subastas de la Corte Suprema de Justicia de la Nación ubicada en Jean Jaures 545, en la Ciudad de Buenos Aires.

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“En caso de fracaso por falta de postores se llevará a cabo una nueva subasta, media hora después de la hora inicial estipulada, con una reducción de la base de venta de 25%, es decir US$11.250.000”, informaron desde el Juzgado Comercial Nº12.

La mole de cemento que se erige a metros de la estación de trenes de Avellaneda comenzó a ser construida en enero de 2010, pero desde hace más de seis años se encuentra paralizada. La incertidumbre de los propietarios hoy se encuentra en qué es lo que sucederá con el mega emprendimiento si aparece un nuevo dueño.

No obstante, muchos de ellos aseguran que la subasta es “una estafa pactada”. Según denuncian, en caso de concretarse el remate, recibirán en pesos un 60% de lo que invirtieron, ya que las cifras están estipuladas por la Sindicatura, que decretó en 2017 la liquidación del fideicomiso.

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“Yo puse $900 mil hasta 2013, pero si ahora me lo devuelven no vale lo mismo. Hoy en día quiero recuperar la plata porque no sé qué va a pasar y voy a seguir con las acciones por daños y perjuicios contra los culpables de esta gran estafa”, explicó Carolina, una de las propietarias adherentes que pagó 118 de las 120 cuotas.

Los inversores responsabilizan a todos los que intervinieron en el proyecto, pero ponen los ojos en el Grupo Bapro por el papel que jugó. El fiduciario “Provincia Mandatos”, una empresa del grupo dependiente del Banco Provincia, pidió la liquidación “generando un daño irreparable a los intereses por los que debía velar”, y lo hizo “de forma inconsulta y violando las decisiones de la asamblea de beneficiarios”, denunciaron los damnificados.