Una buena noticia para los que disfrutan de descansar y dormir hasta tarde: falta una semana para el próximo feriado. Este sábado 12 es el Día del Respeto a la Diversidad Cultural, lo que antes se conocía como el Día de la Raza. Se trata de una jornada “de reflexión histórica y diálogo intercultural” que recuerda la fecha en que Cristóbal Colón llegó a América y se encontró con los pueblos originarios del continente.

Aunque muchos nos enseñan en la escuela sobre los habitantes antes de la conquista, muy poco se sabe sobre las comunidades que ocupaban en ese período lo que hoy es -exactamente- Lomas. Si bien aquellas tribus eran nómadas, existen algunos datos que permiten conocer un poco sobre la vida de quienes caminaban por el lugar que lo hacemos nosotros todos los días. Son, en otras palabras, nuestros vecinos de otra época.

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Para conocer los orígenes de la vida en el área que ocupa nuestro Partido hay que volver hasta 1580. En ese momento, cuando Juan de Garay fundó Buenos Aires, la región estaba habitada por las tribus de un cacique llamado Telomián Condié. Los conquistadores quisieron quedarse con sus territorios, al igual que lo hicieron en el resto de América. Y acá también se derramó sangre: todo terminó en el desigual y terrible combate de La Matanza, librado a orillas del río, cuyo desenlace con el ejército de Garay como vencedor dio origen -dicen algunos- al nombre de ese curso de agua. Aquella batalla provocó el destierro de los sobrevivientes y su cacique hacia la Mesopotamia y el sur del Brasil.

La tribu de Telomián Condié vivía rudimentariamente y se sustentaba de la caza y la pesca, que abundaba en el río de La Matanza y las lagunas aledañas. También en nuestro arroyo Del Rey. Influenciados por las tribus guaraníes del Litoral, cazaban guanacos y ñandúes con boleadoras y pescaban con redes. Por la escasez de agua tomaban la sangre de las presas y comían las raíces de los cardos. Así fueron armados a pelear contra los conquistadores europeos.

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Los tehuelches del Norte también formaron algunas aldeas en la zona. Se caracterizaban por andar desnudos, por tener sus cuerpos completamente depilados, por sus calzados de piel cubiertos de pastos por dentro para contrarrestar la humedad y por su altura superior a la media. Tan altos eran que los españoles los bautizaron Patagones en honor al gigante llamado Patagón que protagonizaba una popular historieta europea de la época.