La cuarentena obligatoria por el coronavirus sigue afectando a miles de argentinos, en especial a los que viven en el AMBA. Lomas de Zamora, claro, es una zona crítica de la pandemia por su cercanía a la Ciudad de Buenos Aires, por su gran población (es el segundo partido con más habitantes del Conurbano, después de La Matanza) y por sus barrios populares, donde se dificulta mantener el distanciamiento.

En este contexto, la reapertura de algunas actividades que implican concentraciones de gente aún parece lejana. Una de esas actividades es la religiosa: no sólo no hay celebraciones, sino que los templos directamente se encuentran cerrados. Y en Temperley, por ejemplo, tenemos muchos, con historias que merecen ser contadas.

Viajemos en el tiempo a 1860. Los británicos -ingleses, escoceses, irlandeses y galeses- que recién habían llegado a nuestra zona para trabajar en los campos y en el tren tuvieron una activa participación en el desarrollo de Temperley como ciudad. Y aunque todos se adaptaron rápido a la nueva sociedad, también quisieron mantener vivas sus costumbres. Por eso levantaron colegios para que estudien sus hijos, clubes para divertirse e iglesias para rezar.

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Un tal Andrew Green donó por aquellos años sus lotes en las actuales Almirante Brown y Cerrito para que se construyera el templo anglicano Holy Trinity, inaugurado en 1873. El templo conserva aún el estilo rural típico de las iglesias británicas. A pocas cuadras, en General Paz y Espora, pleno corazón del barrio inglés, todavía está la iglesia presbiteriana de Saint Andrews, lugar de encuentro para muchos escoceses. En ambos templos se ofician actualmente misas en castellano y en inglés.

En Temperley Este la diversidad es aún mayor: en el triángulo de las calles Lucio Vicente López, Anchorena y Esmeralda hay un templo católico, uno nuevo apostólico y otro ortodoxo ruso.

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El mayor número de gente, por supuesto, asiste a la iglesia católica Sagrado Corazón de Jesús, en Lucio Vicente López 755. Bastante más antigua y vinculada a los inmigrantes rusos y ucranianos que llegaron al partido escapando de la Segunda Guerra Mundial se encuentra la parroquia de la Santísima Virgen del Amparo de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Exilio, un pintoresco templo ubicado en Anchorena 665.

El mismo fue levantado en 1949 y sobresale entre las casas bajas del barrio por sus dos cúpulas azules. Y a la vuelta, en Lucio Vicente López 637, está la Iglesia Nueva Apostólica, un templo nuevo y moderno, de ladrillo a la vista, construido en el año 1997. Temperley, un barrio con mucha historia. Hasta la semana que viene.