Roberto Carruthers, Martín Jaite, Guillermo Pérez Roldán, Hernán Gumy, Gastón Gaudio y Pablo Cuevas. Al ciudadano promedio, sólo algunos de esos nombres le sonarán de algún lado. Los fanáticos del tenis los conocen bien: son grandes exponentes del deporte.

¿Pero qué tienen en común? Todos se formaron en las canchas de polvo de ladrillo del Temperley Lawn Tennis Club (TLTC). Es que Temperley Este, aunque pocos lo sepan, es uno de los “polos tenísticos” más importantes del país. Sí: acá, a pocas cuadras de casa, tenemos a nuestro pequeño Tandil.

La historia, como siempre, empieza hace muchos años, porque el deporte blanco pisó fuerte en la localidad desde sus inicios. A principios del siglo pasado, los inmigrantes británicos de la zona decidieron fundar varios clubes para pasar su tiempo libre. Así fue como en 1913 nació el más antiguo del barrio, el pequeño y pintoresco Queen’s Club, que aún hoy sigue funcionando en Juncal 444.

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Todo empezó cuando la compañía Villamil, dedicada a la exportación de cueros, le regaló un lote en la zona a cada empleado. Muchos de ellos, hijos de inmigrantes, decidieron unirse y usar el espacio para construir dos canchas de tenis. El nombre elegido fue, claro, un homenaje a la Reina Victoria de Inglaterra.

Sin embargo, en 1920, la polémica definición en un torneo interno provocó una terrible pelea entre socios. Varios de ellos, enojados, abandonaron el club y decidieron construir su propio rincón a dos cuadras del Queen’s, sobre la calle Ituzaingo. Con el tiempo, el Temperley Lawn Tennis Club, como lo bautizaron, se convirtió en la institución de tenis más importante de la zona y un verdadero semillero de cracks.

El “Gato” Gaudio es quizás el nombre que más trascendió a nivel mundial. No es para menos: en 2004 ganó el prestigioso Roland Garros, uno de los cuatro “grand slam” del mundo del tenis. El uruguayo Pablo Cuevas sigue activo: es número 60 del mundo en el ránking de la ATP.

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A pocos metros del TLTC, en Colón y Esmeralda, está el Creca (ex ECA). Pese a no tener tanta tradición, pergaminos y nombres ilustres como su vecino, las vitrinas del Creca están llenas de trofeos interclubes.

En estos días, todos los clubes del barrio se mantienen cerrados por la pandemia del Coronavirus. De comenzar a relajarse las medidas de aislamiento, los que practican tenis deberían tener prioridad: al ser un deporte individual, se mantiene el distanciamiento y el contacto es mucho más reducido. Encima se juega al aire libre. A esperar novedades.