El gobierno sirio manifestó hoy su "decepción" por la ausencia de la delegación opositora en la primera reunión de la cumbre de Ginebra II. "Si no se celebran sesiones serias para mañana, la delegación siria se marchará debido a la falta de seriedad y preparación de la otra parte", advirtió.

Syria's Foreign Minister and head of the Syrian government delegation
El gobierno sirio advirtió hoy que abandonará el diálogo de paz en Ginebra si la oposición insiste en su rechazo a mantener negociaciones directas y no inicia "conversaciones serias" mañana mismo.

La delegación del gobierno sirio que viajó a Ginebra se reunió hoy durante 90 minutos con el mediador de la ONU, Lakhdar Brahimi, como parte de una conferencia de paz que ha estado al borde del colapso prácticamente desde que se la convocó.

El canciller sirio, Walid al Moallem, dijo a Brahimi que "si no se celebran sesiones serias para mañana, la delegación siria se marchará de Ginebra debido a la falta de seriedad y preparación de la otra parte", informó la agencia de noticias siria SANA.

Se suponía que hoy comenzarían las primeras negociaciones directas entre el gobierno del presidente Bashar Al Assad y la oposición siria en casi tres años de una devastadora guerra que ya dejó más de 130.000 muertos y millones de desplazados.

Pero los planes se frustraron a último momento luego de que la oposición exigió que el gobierno sirio firmara primero un protocolo aprobado en 2012 en otra cumbre en Ginebra que llama a crear un gobierno interino que lidere una transición a un nuevo líder político.

El gobierno sirio, que no estuvo presente en aquella cumbre de hace dos años, rechaza tajantemente que Al Assad deje el poder.

Tras el encuentro con el canciller sirio, Brahimi afirmó que continuará haciendo todos los esfuerzos posibles para encontrar un "entendimiento común" entre ambas partes, informó la agencia de noticias EFE.

El mediador de la ONU tiene previsto reunirse con la oposición esta tarde para tratar de salvar el proceso de paz, que diplomáticos ya habían advertido que iba a ser largo y difícil pero que igual es considerado la única chance de poner fin al conflicto.

El derramamiento de sangre desestabilizó a toda la región y convirtió a Siria en un imán para islamistas radicales del tipo Al Qaeda. Las milicias insurgentes están apoyadas por Arabia Saudita, Qatar y Turquía, mientras que el Ejército sirio está respaldado por el movimiento libanés Hezbollah y por Irán.

Antes de conocerse las declaraciones de Al Moallem, el vicecanciller sirio, Faisal Maqdad, manifestó su "decepción" por la ausencia de la delegación opositora en la primera reunión con Brahimi y dijo que esto "muestra la hipocresía de la oposición".

En coincidencia con los problemas en la conferencia de paz, los combates arreciaron hoy otra vez en Siria.

Las Fuerzas Armadas bombardearon posiciones insurgentes en la norteña ciudad de Alepo, informó el proopositor Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, y soldados libraron duros combates con rebeldes en localidades de los suburbios de Damasco, informó SANA.

En un reflejo de la regionalización de la guerra, combatientes de  Hezbollah pelearon hoy junto a tropas sirias alrededor de la zona de Ghouta, al este de Damasco, informó el Observatorio, que tiene su sede en Londres.

Entre los insurgentes que se enfrentaron con ellos había combatientes del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), un grupo islamista vinculado a Al Qaeda y formado mayoritariamente por jihadistas no sirios.

Ayer, el jefe de la opositora Coalición Nacional Siria (CNFROS), Ahmad Yarba, dijo que estaba comprometido con las negociaciones, y aunque agregó que no iban a estar dirigidas por él, afirmó que sus negociadores tendrán plena autoridad para decidir sobre el ritmo y el alcance de las conversaciones.

Hoy, la agencia de noticias rusa Interfax, citando a un miembro de la CNFROS no identificado, informó que Yarba designó al secretario general del principal grupo de la oposición siria, Badr Yamus, como nuevo negociador jefe en Ginebra.

Más temprano, el jefe de gabinete de la CNFROS dijo que nunca se esperó que las negociaciones fueran sencillas e insistió en que la oposición aún no estaba preparada para reunirse cara a cara con la delegación de Al Assad.

"Todos saben que estas son negociaciones de aproximación. Y, por ahora, así es como van a ser", dijo el dirigente Monzer Akbik.

Desde el inicio del diálogo de paz con una cumbre celebrada el miércoles pasado en la cercana ciudad suiza de Montreaux ante cancilleres de 40 países, ambas partes reafirmaron posturas irreconciliables. Los dos se acusaron de arruinar un país próspero y se llamaron mutuamente terroristas.

Sin embargo, su disposición a reunirse con Brahimi -aunque más no sea por separado- genera aún tibias esperanzas de que las negociaciones puedan dar frutos.

Brahimi ya dijo que ambas partes han mostrado su disposición a aceptar la apertura de corredores humanitarios para llevar ayuda a civiles atrapados por combates, intercambios de prisioneros y altos el fuego locales.

La CNFROS, formada casi totalmente por exiliados, no tiene influencia sobre las principales facciones insurgentes que pelean en Siria, que rechazan el proceso de Ginebra.

Complicando más las cosas, los insurgentes comenzaron a enfrentarse entre sí desde hace tres semanas en combates que ya dejaron casi 1.400 muertos, según el Observatorio.