Los diplomáticos de los países que integran el G20 deliberaban a contra reloj para alcanzar un acuerdo y firmar un documento final de consenso.
Hoy se daría a conocer la resolución final de los mandatarios del mundo.

Sin consensos, y en una lucha contra reloj, los representantes de los líderes del G20 continuaban con las deliberaciones incluso de madrugada para poder destrabar lo que hasta ahora parece una misión imposible: alcanzar un acuerdo y que todos los países firmen un documento final para que la Cumbre no termine en un nuevo fracaso.

El suspenso durará hasta el final. Las tensiones comerciales entre las principales potencias, las diferencias sobre el flujo migratorio y la instrumentación de políticas contra el cambio climático profundizan las diferencias entre los países miembros y mantienen alejada la posibilidad de llegar a un pacto al cierre del plenario.

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“Nada parece sencillo y se avanza muy de a poco”, destacó el sherpa argentino, Pedro Villagra Delgado. El Gobierno por estas horas busca evitar la la peor foto: un nuevo portazo de Donald Trump en Buenos Aires como ya ocurrió en la cumbre de Hamburgo y la reunión del G7 en Canadá.

Para eso la Casa Rosada, a pesar de su peso relativo en las negociaciones del mundo, procuraba elaborar un texto mucho más “lavado”, sin alusiones claras al proteccionismo, al libre comercio o al acuerdo de París sobre el cambio climático, para evitar un quiebre definitivo del G20 y sostener el statu quo.

“Hasta el último minuto se va seguir negociando”, estimó el secretario de Política Económica y número dos del Ministerio de Hacienda, Miguel Braun. Antes, había descripto el actual estado de situación como un “contexto mundial muy complejo” y, como consecuencia de eso, había admitido los “riesgos” reales que existen sobre una falta de consenso.

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Ante esta situación, crecía la posibilidad de que los líderes europeos firmen por su cuenta un documento propio si no se alcanzaba un consenso, según confiaron dos diplomáticos de la Unión Europea a la CNN.

En buena parte la firma de un documento final dependerá de la postura que tome Trump y de la decisión que adopten los presidentes europeos en medio de un contexto internacional cada vez más enrarecido.