Olga Garaventa, la viuda del gran Gitano, negó que vaya a desligarse de la mansión “por el momento”. ¿Y después?

Sandro

“De mi casa para afuera, soy Sandro; de mi casa para adentro, Roberto Sánchez. Yo no compro lo que vendo. ¿Mi secreto? No tengo. Simplemente uso jeans como si fuera un smoking y smoking como si fuera jean”, dijo en una oportunidad el Gitano sobre la intimidad que guardaba celosamente en su casona de Banfield, explicando cómo se transformaba en un personaje público en las contadas ocasiones que traspasaba el muro.
Esta casa, que es para Banfield como la mansiónde Elvis Presley en Memphis, puede cambiar de
manos. O al menos dejó abierta esa posibilidad Olga Garaventa, la viuda y heredera de Sandro. “Por el momento no se pensó en vender”, aseguró en diálogo con radio La Red. La respuesta, un tanto ambigua, deja entreabierta la posibilidad de queese inmueble en un futuro próximo tenga nuevos propietarios y, quizás, también un nuevo destino al original.
Allí, Sandro era Roberto cuando salía a recorrer su extenso jardín, pero también Roberto era Sandro cuando grababa sus nuevos temas en el estudio que tenía montado en la casona y cuando cada 19 de agosto se asomaba a la puerta (en bata, claro) para saludar a las “nenas” que llegaban en masa para festejar el cumpleaños del ídolo. Esas puertas eran infranqueables
para los medios y también para casi cualquier mortal. Sólo eran habitués Nora Lafont (su histórica agente de prensa) y algunos amigos del ambiente, como Jairo y Raúl Porchetto.
Por el momento, la casona de Beruti al 200 sigue en manos de la única heredera de Sandro, aunque
es un interrogante lo que ocurrirá en un futuro lejano.