Si bien la violencia machista, los femicidios y la urgente necesidad de una equidad de género son temas que se hablan durante todo el año, marzo, el Mes de las Mujeres, invita a reflexionar aún más y entender el reclamo.

Tamara Gómez, directora de Derechos de la Mujeres y de Equidad de Género del Municipio de Lomas, analiza cómo está la sociedad hoy: “Se está poniendo en crisis este sistema patriarcal y como toda crisis estamos atravesando por distintas situaciones donde hay diferentes miradas, discusiones y tratamientos del tema, en los que se da la desnaturalización de determinados estereotipos”.

La urgente necesidad de la equidad de género.

Asimismo, destacó los aportes que las mujeres han hecho a la sociedad, pero no mostraron o se silenciaron y esto tiene que ver a su criterio con “no visibilizar el potencial que tienen”. “El sistema que se fue construyendo la ha dejado relegada y ésas son las violencias que vivimos las mujeres”, lanzó la directora municipal.
Desterrar los micromachismos puede ser el primer paso, pero no por eso el más sencillo. “Son acciones que cometemos la personas en esta sociedad machista en donde perpetuamos los estereotipos asignados a los géneros y garantizamos de que esta inequidad se siga perpetuando, son acciones cotidianas, que están naturalizadas, en las que colocamos a la mujer en un rol y los hombres, en otro”, marcó.

Y en este punto mencionó las publicidades que establecen que las muñecas son para las nenas y los autitos para los nenes. “A través del juego damos enseñanzas a los niños, ellos aprenden roles sociales; a la mujer la preparamos para ser madres desde el juego y después nos quejamos cuando los hombres no cumplen con su rol de padre, pero en el juego nunca le dimos la oportunidad de poder improvisar en ese lugar porque no le damos muñecos”, apuntó y aclaró: “A los varones les decimos que tienen que ser fuertes, no tienen que llorar, que tienen que mantener a la familia, se les ponen obligaciones que deberían ser compartidas. Ellos no lograron correrse de ese lugar y a las mujeres no cuesta verlos corridos de ese lugar. Hay una cuestión cultural”.