En 2001 y sin ningún capital los hermanos Lerin comenzaron a meterse en el mundo de la construcción. Hoy trabajan en grandes proyectos.
“Yo hacía los presupuestos en el quincho de la casa de mi mamá, y mi hermano los llevaba adelante. Así fuimos creciendo y tomamos clientes más importantes, como Coto o Metrovías”, contó.

Con ideas claras y mucho esfuerzo, un pequeño emprendimiento puede convertirse en sustento de muchas familias. La historia de Lerin SRL tiene que ver con esto. El proyecto empezó con dos hermanos Laura y Pedro Lerin, luego se incorporó Nicolás Agusti, quienes hoy llevan adelante esta empresa local que se dedica a la carpintería de aluminio y revestimientos en los edificios corporativos, sin tener estudios referidos a la construcción o la administración de empresas: Laura cursó cine y televisión, Pedro se dedicó a la técnica aeronáutica y Nicolás se recibió de chef.

La mujer explicó que el proyecto empezó por iniciativa de su padre: “Cuando tenía 19 años, mi papá nos sugirió a mi hermano Pedro y a mí que hagamos un emprendimiento propio y trabajemos en el rubro de la construcción, que es lo último que se para y lo primero que arranca”.

Eligieron un año difícil para arrancan: 2001, desde cero y sin capital.  “Iniciamos con pequeños trabajos para consorcios en Lomas, reparando veredas, ventanas, cambiando una cerámica. Yo hacía los presupuestos en el quincho de la casa de mi mamá, que lo convertimos en oficina, y mi hermano los llevaba adelante. Así fuimos creciendo y tomamos clientes más importantes, como Coto o Metrovías”, contó.

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Tras varias modificaciones y cambios de rumbo en sus especificaciones, llevan adelante distintos proyectos para las fachadas, ventanas o frentes de construcciones, brindándole empleo a 50 lomenses.

“El cliente viene con la idea de hacer un edificio y el primer paso es dibujar el proyecto para llevarlo a la realidad. Luego, la oficina técnica hace el pedido para las compras y las órdenes de producción”, comenzó detallando Laura, gerente administrativa de la empresa, quien se encarga de las finanzas y la contaduría, mientras que su hermano Pedro abarca la gerencia de producción, tanto del taller como de la obra y Nicolás es el responsable de las ventas y la oficina técnica.

“mi papá nos sugirió que trabajemos en el rubro de la construcción, que es lo último que se para y lo primero que arranca”, dijo LAURA.

Si bien al principio se dedicaban a la construcción en seco, como es el durlock, pintura y herrería, luego se fueron especificando en la carpintería de aluminio y revestimientos compuestos gracias a la incorporación de Agusti, quien se capacitó para lograrlo y así, darle una opción más al cliente. “Empezamos siendo colocadores para una empresa, la cual trabajaba con otras muy grandes, como Techint”.

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“Hemos trabajado en 30 proyectos importantes y ahora abarcamos aproximadamente 20 en simultáneo. Actualmente estamos enfocados con uno en Corrientes, la obra más grande que estamos haciendo en estos casi 20 años de la empresa, que es un centro administrativo con tres edificios agrupados en un solo complejo”, manifestó la gerente. Y agregó: “Ya estamos compitiendo en las grandes ligas, el objetivo empresarial es llegar a ser lo que es Coca Cola o Pepsi para las gaseosas. Ser líderes y referentes en el rubro de fachadas vidriadas, ya que no hay mucha competencia”.

Hace unas semanas. el Municipio de Lomas los distinguió con el premio Orgullo de Ser de Lomas.

“Siempre estuvimos en la zona y nos sorprendió gratamente la distinción. Tener una empresa es una responsabilidad pesada y se pasa por muchas cosas buenas y malas. Que vengan y te reconozcan por la labor es satisfactorio”.