Autoridades y pobladores de Haití recordaron el devastador terremoto que sacudió al país el 12 de enero de 2010, que causó la muerte de más de 200.000 personas, el desplazamiento de 1,5 millón de personas y daños y pérdidas por unos 7.000 millones de dólares.

52667f6a37d54_260x173

El gobierno decretó a este día como “jornada de conmemoración y reflexión”, en la que la bandera nacional fue izada a media asta, muchos locales de esparcimiento permanecieron cerrados, los medios de comunicación se refirieron a la catástrofe y a las 16.53, momento exacto del sacudón, se realizó un minuto de silencio.

El presidente Michel Martelly, acompañado por su esposa, colocó una ofrenda floral y encendió una vela en Saint-Christophe, al norte de Puerto Príncipe, donde gran cantidad de víctimas del sismo fue enterrada en una fosa común, informaron las agencias de noticias DPA y EFE.

En tanto, el presidente del Senado, Dieuseul Simon Desras, reconoció que cuatro años después, los haitianos permanecen con “sentimientos de profunda inquietud, no sólo con respecto a la capacidad de las instituciones públicas de responder a las demandas sociales”, sino también por el “verdadero compromiso” de los dirigentes “en la política de reconstrucción del país”.

La semana pasada, el primer ministro, Laurent Lamothe, se comprometió a “pisar el acelerador” en materia de obras de reconstrucción y señaló que Puerto Príncipe “necesitará la creación de un nuevo centro de la ciudad y la creación de un centro administrativo”.

Tanto el palacio presidencial como la Catedral permanecen en ruinas desde hace cuatro años y pese a que 90 por ciento de los desplazados volvió a los lugares de origen, aún quedan más de 146.000 personas en esa condición y en situación de pobreza extrema, en carpas tendidas para durar seis meses.

Desde entonces, las autoridades se enfocaron a “reducir la miseria y la vulnerabilidad” de las víctimas, afirmó el ministro de Obras Públicas, Transporte y Comunicaciones, Jacques Rousseau.

El funcionario agregó que “la educación es prioridad” para el gobierno del país más pobre de América y uno de los más pobres del mundo.

Asimismo, aún resta remover cerca de 20 por ciento de los 10 millones de metros cúbicos de escombros que generó el terremoto y sigue sin completarse la rehabilitación de más de 800 kilómetros de rutas y la construcción de 22 puentes, y no se inició la construcción de dos aeropuertos internacionales.

También están en marcha obras de rehabilitación y extensión de las redes de distribución de agua potable y electricidad.

Luego del terremoto, Haití sufrió los efectos de la tormenta tropical Isaac y el huracán Sandy, que causaron destrozo de viviendas, redes de distribución de energía eléctrica y campos de cultivo, así como la muerte de ganado.