Todos aquellos que viven, o al menos lo hicieron, en un departamento saben lo que son los problemas habituales de la convivencia con sus vecinos de edificio y los frecuentes conflictos en los consorcios.

Mariel Kernes, inspirada en las historias que le contaba su marido administrador de consorcios, decidió escribir y editar su primer libro “Anécdotas de un administrador de consorcios”, en 2015.

Ahora redobla la apuesta con “Vecinos famosos y otras historias desopilantes de edificios”, su segundo libro, lanzado por Editorial Sofía. El libro abre con “Me lo contaron los famosos”, donde las celebridades vernáculas cuentan en primera persona anécdotas, algunas disparatadas y bizarras.

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Ahí aparece un Juan Acosta en paños menores pidiendo prestado el teléfono a una vecina con la que había tenido una fuerte discusión hacía unos días.

También hay pleitos de mascotas, como los de Matías Alé con Rondamón, por una quejosa vecina que no soportaba al can. También con Pipi, el gato de Mariana Brey que apareció en el cajón de la ropa interior, cuando su dueña ya lo había dado por perdido.

Entre otros infortunios, Débora D´Amato recuerda cómo le hicieron un boquete en la pared, mientras que otros famosos dan cuenta de los habituales ruidos molestos, tanto los que ocasionaron como los que sufrieron.

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Mariel Kernes también consigue testimonios en primera persona de vecinos comunes y de  administradores de consorcios  que deben lidiar con todos y tratar de dejar conforme a la mayoría.

Las conversaciones de grupos de WhatsApp dejan mucha tela para cortar, como las más irracionales, incluyendo una vecina que se queja por el cantero, que a su entender parece una huerta a la que sólo le faltan tomates cherry.

También aparecen los clásicos carteles que se pegan en las zonas comunes de edificios y los chismes que circulan por los pasillos, con teléfonos descompuestos.

Por supuesto que los entreveros en las reuniones de consorcio, un clásico argentino, están relatados con jugosas anécdotas.

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La autora agrega una encuesta sobre estos dilemas propios de los edificios y cita problemas con convivencia en otros países, como Estados Unidos, Uruguay y Chile, demostrando que no son sólo costumbres argentinas.

Mariel Kernes reconstruye con creatividad este cúmulo de anécdotas y vivencias que nadie que viva o haya vivido en edificio podrá negar que se siente identificado.