Hace un par de décadas, un joven Adrián Suar creaba su productora, con la que llevó a la pantalla un tendal de ficciones.

El germen de Pol-ka comenzó en 1994, mientras el pueblo argentino se amargaba porque a Diego Armando Maradona le “cortaban las piernas” en el Mundial de Estados Unidos y se hacía añicos la posibilidad de alzar la Copa una vez más. Fue ese mismo año cuando un joven Adrian Suar, junto a Fernando Blanco, irrumpía en las oficinas de altos mandos de El Trece para ofrecerles una ficción que había sido rebotada en otros canales.
La piedra basal de su productora fue “Poliladron”, en la que el mismo Adrián, además de estar al frente
del proyecto como productor, también encarnó al “Nene Carrizo”, quien fuera el malo querible de la historia, que saltó a la pantalla al año siguiente y que contó con un par de temporadas más en el aire.
El “Chueco” se hizo fan de los policiales, con toques de comedia y de romance, y redundó en este estilo en
“099 Central” y “Sin Códigos”, entre otras. También le pegará otra vuelta al género en “Noche y día”, que está a punto de irrumpir en la pantalla del solcito.
Si bien los policiales no desentonaron en pantalla, la marca registrada de Pol-Ka fueron, y quizá lo sigan siendo, las historias costumbristas algo exacerbadas en los clichés del género, como “Gasoleros”, “RR. DT”, “Campeones”, “Primicias” y “El sodero de mi vida”, entre otras tantas. En esas ficciones, los protagonistas eran colectiveros, taxistas, boxeadores, futbolistas y soderos, mientras que, como en los culebrones clásicos, también había personajes de otro nivel social con los que se disparaba el conflicto, como en “Campeones”, donde el púgil Valentín (Mariano Martínez) conquistó a Camila (Laura Azcurra), una chica de familia acomodada.
Este costumbrismo también se reflejaba en modelos de familia, a los que ya cuesta encontrar con estructuras clásicas, manteniendo a rajatabla las tradiciones que los abuelos trajeron a cuestas en los barcos que
los transportaron del Viejo Continente.
Al margen de los policiales, las comedias costumbristas y el boom actual “Guapas”, también hubo en estas dos décadas muchos unitarios en los que la productora tocó varios picos de calidad, como en “Mujeres asesinas”, “Botines” y “Tratame bien”. En este tendal de ficciones aparecieron en pantalla artistas consagrados y varios novatos, aunque también tuvieron su lugar viejas figuras que se estaban quedando fuera del medio. Si bien no todas fueron rosas para Pol-Ka en estos 20 años, porque varios productos comenzaron a hacer agua ni bien zarparon, el balance para Adrián Suar & Cía. es altamente positivo, ya que además dejaron un sello registrado en una forma posible de hacer ficciones, con la que marcaron precedente y con la que también hicieron escuela.