Nerd es una expresión que viene del inglés, empleada a menudo para designar el estereotipo de las personas de alto coeficiente intelectual, muy estudiosas, pero de escasas habilidades para la socialización y para andar empatizando por ahí.

Como tal, es un término que, pese a ser empleado de manera peyorativa, también pasó a convertirse en una suerte de sinónimo de identidad grupal y hasta de orgullo, con un sentido de pertenencia.

El termino nerd llegó a nuestras latitudes a través de las series y de las películas estadounidenses. Este terminó se les aplicaba a esos alumnos extremadamente aplicados y también portadores de un coeficiente intelectual considerablemente superior a la media, casi al borde de la genialidad.

Por si quedaba alguna duda, estos productos de la industria cultural dejaban en claro que ser tan inteligente no era muy bueno que digamos, mostraban algunos efectos colaterales.

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Esos nerds de las películas siempre tenían unos brutos culos de botella a modo de anteojos, eran torpes en todos los deportes y hasta les costaba un Perú poder conseguir pareja para el baile graduación, esa ceremonia que marca el final de la “Preparatoria”.

Si de chicos no eran muy listos que digamos, de grandes se convertirían en unos científicos locos, esos de pelos parados que están todo el día en un laboratorio con sus probetas burbujeantes y al borde de estallar.

Esa mirada condenatoria de la inteligencia superior es un consuelo para la gilada y usan el humor, o algo parecido, para bajar ese mensaje en forma solapada.

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Por suerte y contra esta mala prensa, existen los nerds y eso no tiene nada de condenatorio, más bien todo lo contrario. En las clases de nuestro país siempre hay alguno de estos estudiantes que suelen sobresalir por sus elevadas calificaciones y suelen tener además una especial habilidad para las ciencias exactas, en las que es frecuente hacer agua por la propia complejidad de esas asignaturas.

Además, suelen ser igualmente eficaces en las materias sociales, artísticas y hasta en los idiomas, el que tiene bocho lo acomoda a las circunstancias, demostrando una habilidad intelectual más a las que tantas que acumulan.

Tampoco son esos que le erran a la pelota como los muestran en las pelis de medio pelo que llegan en cantidades industriales, donde se los describe como ineptos totales para todo aquello que no sean los libros. Hay nerds que también son buenos deportistas, que tienen oído para la música, con ritmo para el baile y demás.

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Más allá del estereotipo simplificador de la tele, los nerds serán los que la rompan en la facultad y los que, a través de su capacidad, logren los que los demás no podremos hacer nunca y nos lo darán servido en bandeja. Por suerte hay chicos nerds, porque a la inteligencia ajena no hay que condenarla.