¡Hola, queridos amigos de La Unión! Les cuento que estoy pasando unas hermosas vacaciones en la playa. Hace unos días, al aterrizar en mi destino junto a mi familia, me quedé mirando varios escudos de países y ciudades en el aeropuerto. Y me puse a pensar en el nuestro; el de Lomas de Zamora.

Lo conozco bien, por supuesto: vivo en el barrio hace décadas. Sin embargo, nunca había escuchado su historia. Y fue entonces, claro, que se me ocurrió indagar en el recorrido de esa insignia que nos identifica como comunidad. Como siempre, para compartirlo con ustedes.

Todos los estados argentinos, ya sean nacionales, provinciales o municipales, tienen sus propios sellos distintivos. En el caso de Lomas, el escudo llegó un poco tarde. De hecho, recién se oficializó 107 años después de la fundación del distrito.

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Según los libros de historia, Francisco Portela, nacido en 1814 y nieto de Tomás Grigera, pionero de estas tierras, fue el autor del primer escudo municipal: los documentos librados por el Juzgado de Paz que estaba a su cargo llevaban un sello como membrete, con el dibujo de una paloma en vuelo portando en su pico una ramita de olivo. Aquella fue la primera referencia extraoficial de la insignia lomense.

Recién en 1968, durante el gobierno del teniente coronel José Piñeiro, se promulgó la ordenanza que dispuso un concurso para elegir un nuevo escudo. Para seleccionar los trabajos y designar al ganador se formó un jurado integrado por vecinos destacados del distrito, que terminaron eligiendo al modelo presentado por el pintor Heriberto Briega.

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La obra, adoptada oficialmente por la Municipalidad el 10 de septiembre de 1968, mostraba al sol naciente, con siete rayos asomándose sobre las lomadas características de algunas zonas del municipio. También estaba la vieja paloma blanca, representando el antiguo nombre de “Pueblo de la Paz”; los signos de la cultura (pluma), el trabajo y el comercio (rueda); y las letras “L” y “Z”, dividiendo el escudo, señalando las iniciales del partido.

Cuatro años más tarde, el entonces intendente Ignacio Candaosa dispuso el uso obligatorio de la nueva insignia en toda la documentación oficial de la comuna, en escuelas locales y todas las dependencias y oficinas públicas. Y en 2007, por fin, llegó el cambio de la mano de una versión simplificada que todavía sigue vigente: la forma es igual a la antigua, aunque ahora sólo tiene las letras “L” y “Z” en celeste dividiendo un sector azul de uno rojo. Sí: es el que aparece en nuestros impuestos municipales.