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Defensa le metió tres golpes a la ilusión de Lanús y es el campeón

Copa Sudamericana. El Halcón de Crespo borró al Granate de la cancha y es el merecido ganador. Frías, Romero y Camacho los goles del 3-0 para el primer título internacional.

Defensa y Justicia se proclamo campeón de la Copa Sudamericana al golear por 3-0 a Lanús en el estadio Mario Alberto Kempes, de Córdoba. El sueño del Granate por alcanzar el séptimo título de su historia quedó relegado por una superlativa actuación del equipo de Hernán Crespo que lo superó ampliamente de principio a fin y es el merecido acreedor del título.

El Halcón desplegó en los 90 y pico de minutos el buen fútbol que lo caracterizó durante la temporada a nivel continental, ya sea en la Copa Libertadores como en esta Sudamericana que acaba de levantar. Distinto fue lo del Granate, que en el partido definitorio nunca estuvo a la altura de su rival, ya sea en el juego como en el resultado. Al primer golpe, se desvaneció por completo.

Defensa fue muy superior a Lanús. El equipo de Hernán Crespo dominó de principio a fin, con despliegue de sus hombres por todo el campo, tapando los circuitos de juego del rival y llegando frecuentemente a posición de gol. Su trabajo fue como el de un boxeador experimentado, fue midiendo y cuando metió las primeras manos, fue avasallante y se plantó con solidez.

Antes del minuto, Delgado se proyectó por izquierda y remató desviado. Después Larralde remató débil a las manos de Morales. No fueron situaciones claras, pero desde el arranque Defensa dio indicios claros de lo que sería el partido. Lanús nunca le encontró la vuelta a Enzo Fernández. El volante fue patrón del medio y a los siete minutos le colocó un pase filtrado a Romero al estilo Messi, pero el delantero le erró por centímetros al arco. Larralde e Isnaldo aportaron mucho ida y vuelta en la calurosa jornada.

Y el gol llegó por decantación. A los 33 minutos, Pizzini habilitó de taco a Romero, centro atrás que pasó entre varias camisetas Granates, Bou le ganó a Quignón en el forcejeo y punteó para Frías, que de frente al arco convirtió con un derechazo que apenas amortiguó en Belmonte, pero no cambió el destino de la pelota que terminó dentro de arco de Morales. 

Así se fueron al descanso. La frente en alto de Defensa. La contracara era Lanús. Zubeldía modificó para el complemento. De la Vega y Orsini bien abiertos por las bandas, Vera suelto por el medio, Sand como centrodelantero y Bernabei que se sumaba casi al mediocampo. La idea estaba, pero los intérpretes desafinaron. Cada ataque de los de Varela sacudía a la defensa.

Pasado el cuarto de hora, llegó el final de Lanús. Alexis Pérez y Merentiel disputaron una pelota por arriba, el colombiano ganó  y jugó con su arquero, pero no vio la posición de Romero. El delantero capturó el obsequio del colombiano, tocó por arriba de Morales y se llenó la boca de gol (el 10º grito en la Sudamericana). Con media hora por delante, Lanús dependía de un verdadero milagro.

Pero ninguna ayuda divina cayó como un regalo del cielo. Porque los de Crespo siguieron igual, concentrados, metidos y anulando los pocos arrestos de su rival. Con Lanús regalado, Delgado anticipó en mitad de cancha, recibió la descarga y se metió en velocidad al área, levantó la cabeza y le sirvió el centro a Camacho para redondear la goleada y abrazarse al primer título internacional.

Crespo supo armar un equipo a su medida. Con el descarte de jugadores de otros clubes creyó en su sistema de ataque aún asumiendo riesgos. Esos mismos que no aparecieron en la final. La seguridad de Unsain, el crecimiento de Frías, el aplomo de Fernández, el incansable ida y vuelta de Isnaldo, Pizzini y Larralde. Y su gran mérito, haber convencido a Romero de jugar de "9". Con estos nombres y el acompañamiento del resto, fue un merecido campeón. Título que le permitirá jugar la Recopa Sudamericana con el campeón de la Libertadores (Santos o Palmeiras) y la Suruga Bank en Japón. 

Lo de Lanús también es digno de destacar. transitó un gran torneo, eliminó a rivales de fuste, con historia en competencias internacionales, pero llegó a la final con poca nafta. En las finales hay que estar a la altura. Y no lo estuvo.

La Síntesis

Lanús (0): Lautaro Morales; Brian Aguirre, Guillermo Burdisso, Alexis Pérez y Alexandro Bernabei; Pedro De La Vega, Tomás Belmonte, Facundo Quignón y Lucas Vera; Nicolás Orsini y José Sand. DT: Luis Zubeldía.

Defensa y Justicia (3): Ezequiel Unsain; Franco Paredes, Adonis Frías y Héctor Martínez; Francisco Pizzini, Enzo Fernández, Valentín Larralde y Rafael Delgado; Eugenio Isnaldo, Walter Bou y Braian Romero. DT: Hernán Crespo.

Gol PT: 33m. Adonis Frías (DyJ). Goles ST: 17m. Braian Romero (DyJ) y 46m. Washington Camacho (DyJ). Cambios ST: 13m. Franco Orozco por De la Vega (L), 15m. Miguel Merentiel por Bou (DyJ), 23m. Facundo Pérez por Quignón (L) y Fernando Belluschi por Vera (L), 30m. Washington Camacho por Romero (DyJ) y Emanuel Brítez por Frías (DyJ), 36m. Lucas Besozzi por Bernabei (L) y 38m. Marcelo Benírez por Larralde (DyJ). Amonestados: Bernabei, Belluschi, A. Pérez y Burdisso (L); Romero y Fernández (DyJ). Árbitro: Jesús Valenzuela, de Venezuela. Estadio: Mario Alberto Kempes, de Córdoba.  

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