Bailarín, docente y director del Ballet Moctezuma, nacido y criado en la zona que hoy cumple 71 años, cuenta cómo eran esas calles en su niñez y qué personajes deambulan por ahí. Además, describe su acercamiento a la danza, a la docencia y la historia de su grupo de baile.
“ME ACUERDO QUE PASABA EL LECHERO CON LOS JARRONES DE ALUMINIO”, EVOCA CON NOSTALGIA.
“ME ACUERDO QUE PASABA EL LECHERO CON LOS JARRONES DE ALUMINIO”, EVOCA CON NOSTALGIA.

“Soy nacido en San José, en el tiempo en el que los chicos nacían en su casa. Siempre viví en San José, los barrios no cambian, lo que cambia son las personas”, cuenta Luis Alberto Cabrera, que desde hace 61 años es vecino del barrio, que hoy cumple 71 años, y no tiene planes de abandonarlo.

Bailarín, docente y director del Ballet Moctezuma, Luis es uno de los integrantes de la numerosa prole de una pareja de tucumanos que se afincó en San José hace varias décadas.

Este artista atesora en su memoria postales del San José de otros tiempos, cuando la zona aún no tenía la urbanización actual y tenía una fisonomía distinta con el presente.

“Pasco era angosta, tenía una arboleda de los dos lados. Pasaba el arroyo Las Perdices, y el agua era cristalina. Te podías bañar ahí.”

“Pasco era angosta, tenía una arboleda de los dos lados. Pasaba el arroyo Las Perdices, y el agua era cristalina. Te podías bañar ahí. Mi mamá nos llevaba a descansar a la sombra de los eucaliptus, ahí merendábamos”, cuenta.

También evoca otros momentos de su infancia en el barrio, con algunos personajes de antaño que ya no existen en ningún punto del Conurbano.

“Me acuerdo que pasaba el lechero con los jarrones de aluminio, incluso pasaba uno con una vaca casa por casa vendiendo leche recién ordeñada. También lo hacía el carro de la panificadora, el vendedor de achuras”, recuerda.

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En una familia numerosa de 11 hermanos, se necesita del esfuerzo colectivo para solventar la economía hogareña, y desde muy chico Luis aportó lo suyo con sus primeros trabajos, con los que sumaba unas monedas. “Desde los siete años comencé a hacer algunas changuitas. Le hacía los mandados a los vecinos del barrio, entrabamos arena cuando algún vecino compraba materiales, limpiábamos zanjas. La plata no llegaba, no alcanzaba para la comida”, rememora.

Siempre en San José, también armó su propia familia junto con su mujer y sus cuatro hijos, también amantes de la danza y del folklore.

“DESDE LOS SIETE AÑOS COMENCÉ A HACER CHANGUITAS”, APUNTA LUIS.
“DESDE LOS SIETE AÑOS COMENCÉ A HACER CHANGUITAS”, APUNTA LUIS.

CUARENTA AÑOS CON LA DANZA. Luis Alberto Cabrera tiene una larga trayectoria ligada a las danzas folklóricas, a las que se acercó casi de manera fortuita.

“De joven era disc jockey, era el que alegraba la fiesta. En una fiesta de santiagueños, vi que bailaban folklore y me anoté en una escuela de danza”, apunta sobre ese descubrimiento.

Luis estudió en la Escuela de Danzas de Lomas y también junto a los padres de Julio Bocca comenzó a sumarse a distintos ballets, hasta armar el suyo, el Ballet Moctezuma, que tiene ya tres décadas de vida.

“Estuvimos por todos lados, por toda la provincia de Buenos Aires y en muchos festivales. Nuestro ballet tiene su estilo, es bien pum para arriba, un estilo que le llega a más público”, explica.

Luego de pasar por distintas instituciones, desde hace varias temporadas es docente en el Centro Cultural San José.

Moctezuma está integrado por bailarines de las más diversas edades, integrados dentro de los mismos cuadros de baile y con la intención de que sea “una familia”.

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En paralelo con el recorrido del Ballet, Luis se dedicó a la docencia con centenares de alumnos que pasaron bajo su tutela. Luego de pasar por distintas instituciones, desde hace varias temporadas es docente en el Centro Cultural San José.

“Tengo más de 100 alumnos, de todas las edades. Viene mucha gente grande, hay mucha gente que está sola, se armó un grupo lindo, con compañerismo y respeto donde el que se pierde le pide ayuda al otro”, cierra.

TODO ES HISTORIA. San José cumple hoy 71 años de historia en los que pasó de ser un lugar de grandes chacras a lucir como una ciudad desarrollada, gracias a la fuerza de su gente y la cultura del trabajo. El barrio no tiene acta fundacional, pero se considera al remate de unos 4 mil lotes, que se realizó el 12 de diciembre de 1948, como el día de su nacimiento.

Las tierras del actual barrio San José pertenecían a Guillermo Kraft. Después de su muerte, en 1948, la zona fue repartida entre el Partido de Lomas y al de Almirante Brown. En concordancia con el crecimiento urbano que se vivía en esos años, San José fue uno de los barrios que más rápido creció, tomó su forma actual entre 1963 y 1971, en parte gracias al intenso desarrollo comercial de la calle Salta.