El Milrayitas cayó ante Deportivo Morón por 3 a 0 y con el triunfo de Quilmes se selló su suerte. Tras cinco años regresa a la tercera categoría del fútbol argentino.
La buena labor de Kopriva al frente de Los Andes no alcanzó.
La buena labor de Kopriva al frente de Los Andes no alcanzó.

El desenlace de una temporada para el olvido fue, una vez más, un descenso para el Milrayitas. Las fallas en lo dirigencial y en lo futbolístico, en los constantes cambios de planteles y cuerpos técnicos, en el rendimiento de los jugadores y en pequeños detalles que van desenfocando a los grupos de trabajo, decantaron en esto. Uno de los grandes de la categoría volverá a jugar en la siempre dura B Metropolitana.

En la cancha de Deportivo Morón y más allá de la ilusión del hincha, la continuidad estaba más cerca de un milagro que de una chance cierta. Los Andes debía ganar y esperar que Quilmes no lo haga. No ocurrió.

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El partido apenas resistió un análisis breve. Algunos buenos minutos de Chacana le valieron dos aproximaciones (una de Lenci y otra de Brítez Ojeda) al arco de Galván en el primer tiempo pero no hubo una ocasión clara de gol. A partir de los 32 minutos, cuando Quilmes se puso en ventaja en su cancha, ese ímpetu que había mostrado Los Andes en el arranque se desvaneció. El local, simplemente cumpliendo con el calendario, no se preocupó mucho por atacar y el juego recayó en pelotazos e imprecisiones.

En la segunda etapa, a los 20 minutos, Damián Akerman entró y marcó. Picó habilitado y definió cruzado de frente a Requena. Y, segundos después, Anselmo anotó el 2 a 0 para Quilmes. El resto fue simplemente estadística. Morón ganó 3 a 0 y Quilmes 3 a 1.

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Las historias de descenso no se empiezan a escribir de un día para el otro ni arrancan en un momento puntual. Son meses y meses de fallas constantes, de patear problemas para adelante y, generalmente, de advertir tarde lo que está por venir. Los Andes logró una temporada aceptable de 59 puntos en 2016/17 y a la siguiente obtuvo 27. Una similar ahora significaba pelear el descenso y al final del primer semestre, con un triunfo en 13 fechas, el panorama ya se veía oscuro. La buena labor de Kopriva no alcanzó. A partir de agosto -otra vez- Los Andes tendrá que refundarse en busca de volver al Nacional.

Los Andes debía ganar y esperar que Quilmes no lo haga. No ocurrió.
Los Andes debía ganar y esperar que Quilmes no lo haga. No ocurrió.