En lo que va del año, las familias que se encuentran en el umbral más bajo de la pirámide social recortaron un 13% sus compras y la mayor parte de la población lo hizo al menos un 9%.
La inflación, las tarifas y la pérdida del poder adquisitivo golpean a las familias.

La caída del consumo es generalizada en la mayoría de los hogares argentinos, pero se siente mucho más en las familias más pobres y de clase media. El poder de compra de estos sectores cayó entre un 9 y un 13% en lo que va del año, producto de la inflación, el impacto de las tarifas de los servicios públicos y la caída del poder adquisitivo.

Según un informe de la consultora internacional Kantar, a pesar de que todos los ciudadanos en menor o mayor medida redujeron la demanda de alimentos y productos masivos, los sectores bajos de la pirámide social, son los más afectados. Mientras las familias de clase media experimentaron una baja del 9%, los hogares pobres lo hicieron un 13%.

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Son los hogares que más dinero de sus ingresos destinan a sus necesidades básicas y que no tienen la posibilidad de acceder a bienes y servicios secundarios o “de lujo”.

“La principal característica -de este difícil momento -, es que todos los hogares resignan, más allá de su poder adquisitivo y realidad”, señalaron los especialistas en el estudio. “De todas formas, -agregaron- la contracción en la base de la pirámide duplica a la de la cima”.

Por la necesidad de subsistir o ahorrar en las compras, la mayoría compra menos o directamente opta por marcas más baratas. Las compras primeras marcas se desplomaron un 13% en mayo, mientras que las opciones de menor valor crecen: un 6% las segundas marcas y un 2% las terceras.

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La venta de congelados y los lácteos cayeron 12% en un año, mientras que las bebidas acumulan un 11% este año y los productos de limpieza hasta 9%. El rubro de cuidado personal cedió 6% en 12 meses. Lo que se gasta es “lo justo y lo necesario”.