Y sí, el hecho de estar encerrados por obra y gracia del Coronavirus y que no podamos hablar cara a cara generó que se hayan multiplicado los grupos de WhatsApp y también que se reactiven los que ya estaban abiertos y que tenían escasa o nula actividad.

Hay grupos de WhatsApp a lo pavote y los que ya estaban aumentaron su intensidad. Como los de los trabajadores de la educación, incluidos.

Cada docente, por citar uno de los oficios del sistema educativo, ya tienen en su haber varios de estos grupos por fuera del laburo, como con su familia, sus amigos y otros tantos que mejor no develar.

A estos se suman los del trabajo, claro. Sin posibilidades de hacer un promedio relativamente exacto, pero seguro nadie puede jactarse de tener menos de cinco, no la caretiemos.

Es probable que un docente labure en un par de instituciones y tenga al menos un par de grupos por cada una. Acá se incluyen los “formales”, con las autoridades y también otro con los padres de los alumnos. También de estas características se pueden nuclear los docentes por materias y por áreas.

Pero también hay de los otros, lo que tienen que ver con el sistema educativo, pero no tan referidos a lo laboral. Ahí es donde la lista de grupos empieza a aumentar en forma más que considerable, quizás más de lo indicado.

En algún grupo estarán todos los profes. Pero en otro están algunos nada más, quizás los más amigotes o compinches.

Pero también existen subgrupos por doquier. Algunos con cuatro o cinco de acá, o con siete u ocho de otro lado. Incluso de no más de tres, como para darle duro y parejo al cuchicheo.

Grupos y más grupos, algunos silenciados e ignorados y otros para estar atentos todo día. Los hay de todo tipo.

También con viejos compañeros de otros tiempos y porque no con algunos de cuando estudiábamos para ejercer esta noble profesión.

Grupos de WhatsApp con docentes y afines otro asunto de esta cuarentena, una solución para estar comunicados, pero que también pueden volverse un gran problema, ¿nocierto?