Nuestra ciudad tiene cosas maravillosas. Otras, no tanto. En Lomas, al igual que en toda gran ciudad, los problemas y conflictos sociales están a la orden del día desde hace mucho tiempo. La inseguridad y la violencia, lamentablemente, siguen siendo algunos de los flagelos que más afectan y preocupan a los vecinos y cuesta mucho encontrarles una solución.

Fue siempre así: en la historia de nuestro Partido hubo decenas de casos resonantes, muchos de ellos impunes, que pasaron por las páginas de policiales de La Unión y aún quedan en la memoria colectiva de todos.

La llamada “Masacre de Ingeniero Budge” es uno de los episodios criminales más recordados. Ocurrió el 8 de mayo de 1987 en esa localidad y fue un claro ejemplo del “gatillo fácil”: en una esquina del barrio fueron asesinados a sangre fría los vecinos Agustín Olivera, Roberto Argañaraz y Oscar Aredes. Tres policías fueron imputados del hecho y condenados en un juicio oral, pero hoy solo uno de ellos sigue detenido. Los otros dos están prófugos. Una ordenanza municipal establece esa fecha como el Día de la Memoria.

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Otro caso impactante fue el que tuvo como víctima al exjugador de fútbol Félix Orte, delantero que pasó por Banfield, Racing y la Selección Argentina. Orte fue asesinado en la puerta de su casa, en Carlos Croce al 300, el domingo 19 de noviembre de 1989, tras volver de un cumpleaños familiar. “Hola, Negro”, le habría dicho el asesino, que bajó de un Peugeot 504, le gatilló en la cara con un revólver calibre 32 y escapó sin robarse nada. Se cree que fue un crimen por encargo. ¿Las razones? Un misterio. Lo cierto es que el homicidio todavía sigue impune.

El caso de Sergio Schiavini fue otro muy trascendente en el ámbito local. El 29 de mayo de 1991, ese joven poeta quedó en medio de un tiroteo entre policías y ladrones dentro del Café Dalí, en pleno centro de Lomas. Sergio fue usado como escudo por los delincuentes y cayó en la balacera. Los ladrones que participaron del episodio fueron a la cárcel.

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La última triste historia que me gustaría repasar es la que ocurrió el 26 de febrero de 1999, cuando los seis integrantes de una familia, entre ellos tres menores, fueron acribillados en una humilde casa del barrio Santa Catalina. Se trató de una disputa por narcotráfico.

Como verán, algunos de estos episodios quedaron impunes y nadie pagó por la sangre derramada. Ojalá que en el futuro logremos cambiar la historia.