Las dichosas mesas de examen, en este caso las correspondientes a la instancia evaluativa de diciembre que en breve se avecinan o que ya empiezan a ser un hecho, tienen una suerte de efecto mágico que se produce en un abrir y cerrar de ojos, en todos y cada uno de los alumnos que asisten a este momento clave.

Cambia todo, todo cambia, y de esta forma aquellos alumnos o alumnas de pésima conducta, mala predisposición para el trabajo y de desidia absoluta son otros.

En diciembre, todo lo que se decía parecen cambiar por completo en un santiamén ante la mesa examinadora, hasta parecen ser otros, son casi irreconocibles.

Haya estudiado hasta quemarse las pestañas o no tanto, la actitud ya es otra de movida, es “una cuestión de actitud”, como canta Fito a grito pelado.

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Hijos del rigor como nadie, estos estudiantes en reales aprietos saludan con afecto desmedido al docente (al que jamás le soltaron un mísero y formal “Buen día”), largan elogios salameros inesperados y hasta se presentan mejor alineados que de costumbre, como si ese cambio de imagen los podría ayudar.

También el semblante se modifica por completo, en menos que canta un gallo. Aquel que tenía un gesto adusto permanente, llega portando un rostro piadoso como el que lucen los santos y mártires en las estampitas, y los que no paraban de reírse en clase durante todo el año, llegan a rendir con una expresión de pétrea seriedad como la que tiene Domingo Faustino Sarmiento en los billetes de $50.

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Los alumnos son conscientes que si no saben al dedillo los contenidos de la materia, no tendrán chance alguna de aprobar el examen, pero también están al tanto de que la actitud frente a la mesa (lo actitudinal, diríamos nosotros) puede estirar a un aplazo en el 4 añorado para zafar, más aún cuando son varias las materias que se “llevaron” a diciembre y están con el agua al cuello.

La suerte ya está echada, tanto para los que estudiaran a conciencia, como para los demás también.

Ojo, esto recién empieza para lo que se llevaron un tendal de material y que seguirán en la escuela hasta casi el brindis de fin de año. Pero para ellos también tenemos algo que decir en las líneas que se vienen.