Dicen que el mejor momento de las vacaciones es justamente el previo, cuando la expectativa es enorme y queda todo por delante. El peor, sin dudas, es volver. Me acaba de tocar… Es cierto: es lindo reencontrarse con los amigos y la familia, acostar la cabeza en nuestra almohada y repetir esas costumbres que nos hacen sentir cómodos.

Pero hay muchas más cosas desagradables, como regresar a la rutina, a la locura del trabajo diario y al humo de la ciudad. Otra sensación muy poco placentera es abrir la puerta de casa y encontrarse con las facturas que se fueron acumulando en el buzón después de un par de semanas. Agua, luz, gas, cable… cargas que todos debemos pagar mes a mes para vivir en comunidad.

A mí tampoco me alegró encontrarlas pero, por lo menos, hubo una que me sirvió para escribir esta columna. ¿Cuál? La del Impuesto municipal. Es que, al ver el escudo de Lomas de Zamora arriba de la boleta, se me ocurrió indagar en el recorrido de esa insignia que nos identifica. Acompáñeme a conocer la historia del escudo de Lomas.

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Nuestro Partido, al igual que todos los estados nacionales, provinciales o municipales, también tiene su propio sello distintivo. En nuestro caso, el escudo llegó un poco tarde. De hecho, recién se oficializó 107 años después de la fundación del Distrito.

Fue Francisco Portela, nacido en 1814 y nieto de Tomás Grigera, pionero de estas tierras, el autor del primer escudo municipal: los documentos librados por el Juzgado de Paz que estaba a su cargo llevaban un sello como membrete, con el dibujo de una paloma en vuelo portando en su pico una ramita de olivo. Esa fue la primera referencia (extraoficial) de la insignia lomense.

Recién en 1968, durante el gobierno del teniente coronel José Piñeiro, se promulgó la ordenanza que dispuso un concurso para elegir un nuevo escudo. Para seleccionar los trabajos y designar al ganador se formó un jurado integrado por vecinos destacados del Distrito, que terminaron eligiendo al modelo presentado por el pintor Heriberto Briega.

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La obra, adoptada oficialmente el 10 de septiembre de 1968, mostraba al sol naciente, con siete rayos asomándose sobre las lomadas características de algunas zonas del Municipio. También estaba la vieja paloma blanca, representando el antiguo nombre de “Pueblo de la Paz”; los signos de la cultura (pluma), el trabajo y el comercio (rueda); y las letras “L” y “Z”, dividiendo el escudo, señalando las iniciales del Partido.

Y en 2007 llegó el cambio más reciente, de la mano de una versión simplificada: la forma es igual a la antigua, aunque ahora sólo tiene las letras “L” y “Z” en celeste dividiendo un sector azul de uno rojo.