Llega a las salas una película que recorre la carrera de tres décadas de este genial capocómico, dirigida por Mariano Olmedo, uno de sus hijos. Además, Moria, Dady, Francella y Capusotto dan su testimonio.

el personaje de capitán piluso fue uno de los más entrañables.
El personaje de capitán piluso fue uno de los más entrañables.

Alberto Olmedo fue uno de los grandes capocómicos que tuvo la escena argentina durante el Siglo XX, dejando su imborrable legado en películas, programas televisivos y obras de teatro, entre otras incursiones.

En “Olmedo: el rey de la risa”, que llega este jueves a las salas argentinas, se recorre su carrera de tres décadas, antes de su trágica y confusa muerte ocurrida el 5 de marzo 1988, cuando cayó del balcón de un edificio ubicado frente a la playa Varese, en Mar del Plata.

La vida de este querido artista es revisitada por Mariano, su tercer hijo, en un documental que, además de entrevistas, incluye la recreación de su infancia y adolescencia, antes de su partida de Rosario con rumbo a Buenos Aires y comenzar su exitosa carrera.

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Las escenas incluyen recreaciones de su infancia en la década del 40 y su Rosario natal, cuando “El Negro”, con sus amigos, hizo sus primeras tablas gracias a su entrenamiento como acróbata, la danza española y su inigualable sentido del humor.

El realizador aseguró que el documental-ficción que filmó sobre su padre era “la última materia” que le faltaba aprobar “para dejarlo descansar en paz” y destacó que si bien años atrás el humor del cómico era tildado de “chabacano”, luego “el tiempo lo fue reivindicando”.

Además, aportan su testimonio, entre otros, integrantes de la familia Olmedo, junto con los artistas del calibre de Moria Casán, Palito Ortega, Dady Brieva, Guillermo Francella y hasta Diego Capusotto, un humorista de un estilo muy distinto al de Olmedo.

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EL FILM. Se trata del debut de Mariano Olmedo en la dirección de un documental, según una idea propia. Nacido en 1964, proviene del mundo audiovisual y la docencia.

La fotografía es de Flavio Dragoset, la edición de Ezequiel Scarpini, y la música del mismo Olmedo, Pablo Sala y Humberto Ortiz.

UN GRANDE DEL HUMOR. Nacido en Rosario, una ciudad de la que surgieron artistas por doquier, comenzó su carrera casi de casualidad, cuando en mayo de 1955 ingresa como operador a Canal 7.

En la cena de fin de año en la que se reúnen las autoridades y el personal del canal, Olmedo realiza una formidable improvisación mostrando todo su histrionismo.

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Es allí cuando Julio Bringuer Ayala, interventor de la emisora estatal, le ofrece trabajar como actor.

El capocómico hizo una exitosa carrera de tres décadas de televisión, radio, teatro y cine, donde logró hasta 45 puntos de rating con personajes icónicos, películas con recaudaciones millonarias y temporadas teatrales veraniegas en Mar del Plata con más de cien mil espectadores.

Luego del entrañable Capitán Piluso con su inseparable Coquito, comenzó a incursionar en el humor ligado a la picaresca, creando un tendal de personajes desopilantes, como el Manosanta, Chiquito Reyes y el genial sketch de Álvarez y Borges, junto a Jorge Portales.