Vivimos días críticos. El brote mundial del Coronavirus nos agarró a todos por sorpresa y nos dejó asustados, desconcertados, sin entender lo que está pasando. El mundo, que siempre siguió girando sin importar lo que ocurriera, esta vez parece haberse detenido por completo. Gobiernos tomando medidas drásticas, comunidades enteras recluidas en sus casas para esconderse de una pandemia que no se puede ver, pero que enferma a casi cualquiera con el que se cruza.

Argentina también está afectada. El Gobierno empezó a tomar medidas que fomentan el aislamiento, en línea con lo que recomiendan los expertos. ¿Qué podemos hacer nosotros? Quedarnos en casa, evitar el contacto con otras personas, lavarnos las manos, no tocarnos la cara… Es importante que todos colaboremos para frenar el contagio y cuidar a la población de riesgo. El respeto por el otro es el único camino para mejorar y salir cuanto antes de esta crisis.

Leé también:  Las calles del centro de Lomas, vacías

A veces nos olvidamos de que la salud es lo más importante que tenemos. El mayor desafío que tenemos como sociedad en este momento es evitar el colapso sanitario, como Italia. Y si bien no parece existir un sistema de salud armado para contener un brote como el del Coronavirus, lo cierto es que estamos mucho mejor preparados que algunas décadas atrás: en los comienzos de Lomas de Zamora como ciudad, la medicina era ejercida por muy pocos profesionales. Cuando se designó en 1887 a Carlos Villar como médico municipal había un solo médico para todo el Partido.

En esa época, el Distrito no tenía centros asistenciales y los vecinos enfermos debían ir a ver directamente a los requeridísimos médicos. Ante esta situación, la colectividad británica decidió fundar en 1887 la Victoria Convalescent Home, en Llavallol, dependiendo del Hospital Británico de Buenos Aires. En aquellos días, Temperley recién empezaba a asomar como pueblo y la mayoría de sus viviendas eran quintas de veraneo de familias acomodadas de Capital Federal, por lo que no había urgencia de construir más centros de salud.

Leé también:  Las calles del centro de Lomas, vacías

El Gandulfo de Lomas fue inaugurado recién en 1906 y la ambulancia del cuerpo de Bomberos Voluntarios de Lomas de Zamora fue adquirida en 1911. Un poco antes, el 26 se setiembre de 1908, era construido el Asilo de Alienadas, luego el Hospital Estévez, en Garibaldi al 1400. El doctor Estévez, junto con los doctores Cabred y Borda, se habían especializado en atender y tratar a los enfermos psiquiátricos, que hasta entonces eran confinados en hospitales. De allí en adelante, el desarrollo de la salud en nuestro distrito fue meteórico: el 9 de noviembre de 1913, por ejemplo, se inauguró el Hospital Español de Temperley, que llegó a ocupar 12 hectáreas.