Gustavo Adolfo Bécquer, leído por placer por millones y para otros tantos como contenido obligatorio durante la etapa escolar, nacía allí por el 17 de febrero de 1836 en Sevilla y se despedía de este mundo sólo 34 años después en Madrid, debido a la tuberculosis, la sífilis o a problemas en el hígado, según los distintitos biógrafos.

En su corta y fructífera vida fue poeta y narrador, perteneciente al movimiento del Romanticismo. Por ser un romántico tardío, fue asociado igualmente con el movimiento posromántico.

Aunque en vida ya alcanzó cierta popularidad, sólo después de su muerte y luego de la publicación del conjunto de sus escritos obtuvo el justiciero reconocimiento del que sigue gozando su figura.

Su obra más célebre son las “Rimas”, conocidas también como “Las Rimas de Bécquer”, un conjunto de poemas dispersos y relatos, reunidos en uno de los libros más populares de la literatura en nuestra lengua.

Leé también:  Arte, arte, arte

“Las Rimas” es una obra que recogieron sus amigos después del incendio de la casa donde estas obras poéticas se guardaban, como una especie de historia de amor en la que se ve cómo el poeta va pasando por el proceso creador, el amor esperanzado, el desengaño y el dolor o la muerte.

Vueltas del destino, una “Rima” quedó afuera de esta compilación y pasó casi desapercibida cuando fue publicada en 1910 en un periódico español, cuatro décadas después de su muerte.

“Vivió quien aquí reposa / cual los que me escuchan viven. / ¡Cuán útil lección reciben / solo al mirar esta losa! / La vida más prodigiosa / La mejor felicidad / Solo hay de verdadero / Sepulcro y Eternidad”, es el texto original publicado hace más de un siglo, que llegó a los lectores casi como si nada y sin hacer mucho ruido a pesar de que figuraba la firma del autor.

Leé también:  Arte, arte, arte

Por los motivos que fueran, esa “Rima” nunca fue parte de ninguna de las múltiples reediciones que tuvo el libro original.

El investigador Luis Caparrós Esperante, de la Universidad de La Coruña, aporta algo de claridad sobre el tema. Para el investigador, esa composición olvidada del poeta romántico estuvo en manos de Antonio Machado y Gerardo Diego, otras dos grandes plumas, hasta que llegó a ese diario.

Los especialistas de la obra de Bécquer también aseguran que este texto no está entre los mejores del escritor y hasta algunos creen que es apócrifo, no pudiendo constatar del todo la veracidad del origen de esta “Rima”, abriendo un debate sobre sí debe incluirse en una futura reedición.