Argentina es, sin dudas, una de las potencias históricas del boxeo mundial. Sin embargo, al igual que en el fútbol, nuestros días de mayor éxito -con grandes figuras como Omar Narváez, Chino Maidana, Locomotora Barrios y Maravilla Martínez fuera de los rings- ya quedaron atrás. Tal es así que a finales de julio, con la no presentación de Brian Castaño a un combate para retener su título súper welter de la AMB en Francia por estar en desacuerdo con los términos del contrato, nuestro país se quedará por primera vez en mucho tiempo sin campeones mundiales vigentes.

Tomando este mal momento del deporte de los puños como punto de partida se me ocurrió indagar sobre su conexión, como siempre, con Lomas de Zamora. Y me enteré que si bien es cierto que el fútbol es el rey indiscutido en esta zona, años atrás hubo un lugar donde el box tuvo muchísima repercusión que y hoy pocos conocen. Me refiero, amigos de La Unión, al Lomas Park.

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Tras colgar los guantes a fines de la década del ‘40, el boxeador lomense Jaime Rodríguez, de relativo protagonismo, decidió inaugurar un espacio dedicado a la práctica de su pasión en su propio barrio. Así fue como en octubre de 1950 nació el mítico Lomas Park. Quedaba en Oliden 74, enfrente del antiguo Estadio Provincial. Según cuentan, Rodríguez tenía buenos antecedentes como promotor por peleas que había organizado en el Club Temperley. Pese a no ser hoy un lugar tan conocido, Lomas Park tuvo una época de gloria: en ese estadio, por ejemplo, se transmitió por primera vez en el país una pelea televisada. Y ahí el gran José María Gatica hizo su última actuación en un ring.

Además de organizar combates, Jaime dirigía también a un grupo de boxeadores. Uno de ellos, Miguel Angel Botta, se hizo un nombre en el pugilismo y llegó a ser campeón panamericano en Chicago, Estados Unidos. Botta también peleó por el título olímpico en los Juegos de Roma y luego entró al profesionalismo, siendo campeón argentino de los gallos. Otro nombre destacado del Lomas Park fue el de Adalberto Ochoa, quien enfrentó al recordado Pascual Pérez y ganó en 1947 el título sudamericano en San Juan.

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La pelea más recordada del lugar, igual, no fue entre profesionales, sino entre dos vecinos lomenses: un carnicero y un herrero que tenía un galpón sobre Alem. Pese a su estilo poco ortodoxo, los grandotes brindaron un combate intenso que enardeció al público. ¿El resultado? Knock-out en favor del herrero, que acertó un golpe directo en la mandíbula y mandó a su rival directo a la lona.

Aunque llegó a convocar a cientos de fanáticos los fines de semana, la época de gloria del Lomas Park duró muy poco y los problemas financiaros lo obligaron a cerrar cinco años después de su fundación.