Lomas de Zamora es el segundo municipio más poblado de todo el Gran Buenos Aires, después de La Matanza. Se trata de un partido muy grande, con muchas localidades, cada una con su propia historia y desarrollo.

Quienes siguen mis columnas sabrán que varias veces le dediqué este espacio a algunos de los barrios de la zona. Y como no me quiero olvidar de ningún rincón de nuestro querido distrito, hoy me voy a meter de lleno en Llavallol. ¿Me acompañan? Les prometo que vale la pena.

Su recorrido como localidad empezó a tomar color a fines del siglo XIX, con la inauguración del ramal ferroviario a Cañuelas, cuando se creó la actual estación. La misma tomó su nombre en honor a Felipe Llavallol, un destacado comerciante que en enero de 1854 formó parte del grupo de empresarios que concretó la primera línea ferroviaria con capitales argentinos, denominada Camino de Fierro.

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De a poco, ese rincón del Sur del GBA se fue transformando en un polo industrial. El emprendimiento más importante de esa época, sin dudas, fue el de la cervecería Bieckert: el francés Emilio Bieckert, su fundador, vino a Buenos Aires y comenzó su fábrica con un solo empleado en la Capital, hasta que en 1908 se estableció en el actual terreno de 100 mil metros cuadrados. Otra industria destacada en la zona es Firestone, ubicada en la rotonda de Antártida Argentina y Camino de Cintura.

La historia de Llavallol, al igual que la del resto de Argentina, está escrita por los inmigrantes. Pero a diferencia de otras localidades, donde italianos, españoles y británicos llegaron en masa, los que dejaron una marca en Llavallol fueron los polacos y los ucranianos. De hecho, estos últimos fundaron dos clubes, el Dnipro y el Prosvita. También fue muy importante para la zona el aporte de los vascos, que adquirieron 20 hectáreas de la estancia de los Enz con el propósito de poner en marcha el colegio Euskal Echea. La colectividad trabajó duro y el 17 de diciembre de 1905 se colocó la piedra fundamental de los edificios. El 10 de noviembre de 1912 se inauguraron los colegios, uno para varones y otro para mujeres.

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Entre las visitas ilustres a Llavallol se cuentan la de Eduardo de Windsor, heredero del trono británico, en 1925, quien se detuvo en la granja La Felisa. Ese mismo año, Albert Einstein, Premio Nobel de Física, se alojó en la cabaña de su amigo Bruno Wasserman, ubicada en lo que actualmente ocupa el Colegio La Medalla Milagrosa, en Moldes y Néstor de la Peña. Sí: Einstein pasó unas vacaciones en Llavallol. ¿Qué tal?