En la Tercera Jornada por los Pobres, instalada por el Papa Francisco, unos 120 vecinos en situación de calle participaron del encuentro solidario en el que disfrutaron de un asado con bebida y postre.

 

Los vecinos vivieron una jornada muy especial.

La Catedral Nuestra Señora de la Paz de Lomas (Sáenz 438) abrió sus puertas a la comunidad y brindó un almuerzo para los vecinos más necesitados, en el marco de la Tercera Jornada por los Pobres instaurada por el Papa Francisco.

Pese a que el clima no acompañó durante gran parte de la mañana, la jornada solidaria comenzó cerca de las 13 y recibió a aproximadamente 120 lomenses y vecinos de la zona que a diario sufren las dificultades de no contar con una vivienda o un plato de comida digno para ellos y sus familiares. La comunidad parroquial, integrada por alrededor de 50 personas, se dispuso a compartir, dentro del Templo y entre todos, un asado con bebida y postre, con el objetivo de demostrar “la unión y el amor hacia el prójimo”.

Marcial Fernández fue uno de los encargados de la parrilla y de encender el fuego a las 9 de la mañana. El hombre de 68 años bregó “porque la gente se sienta acompañada no sólo en un día, sino también los otros 364 restantes”. Además explicó que cada cual ayuda y colabora como puede y que pertenece a la comunidad parroquial de la Catedral hace muchos años.

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Al poco tiempo de haber comenzado a degustar el asado, llegaron los payamédicos, para alegrarle el almuerzo a los presentes. Dorotina, una de los personajes del grupo, contó que hace 5 años que se dedica a la actividad, la cual es muy emocionante porque puede conocer amigos, compartir con todos y cantar.

Hubo payamédicas que alegraron la jornada.

Una vecina de Glew que llegó a la Catedral para rezar con sus dos nietos se encontró con la jornada y fue más que bienvenida a compartir la mesa con todos. “Fue una grata sorpresa y una linda experiencia para mí, hay mucha organización. El día a día es duro, pero Dios y la Virgen nos protegen”, dijo Beatriz Sánchez. Por su parte, Sergio Romero, lomense de 25 años, se enteró por un amigo y se acercó al Templo junto a su hermana y tres sobrinos: “Se agradece la ayuda, más que nada por los más chicos. Trabajo en el mercado central pero no me alcanza la plata, hace tres meses pudimos alquilar una habitación y salir de la calle. Es feo porque no tenés dónde dormir”.

la vecina Beatríz sánchez, destacó: “fue una grata sorpresa”.

El párroco de la Catedral hace 4 años, Hugo Barrios, había destacado los objetivos del evento: “Todos somos hermanos y ellos no son invisibles a nuestros ojos, también tienen cosas para enseñarnos y queremos compartir la vida. Son dignos, pero viven otra realidad y estos gestos son valorables para poder ayudarlos”. Ya presente en el almuerzo, agradeció a todos por el trabajo en conjunto y la presencia de los payamédicos.

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El Papa Francisco se expresó con un mensaje dedicado a los más necesitados: “‘La esperanza de los pobres nunca se frustrará’. Dichas palabras del salmo se presentan con una actualidad increíble, ellas expresan una verdad profunda que la fe logra imprimir sobre todo en el corazón de los más pobres: devolver la esperanza perdida a causa de la injusticia, el sufrimiento y la precariedad de la vida”.

La jornada culminó cerca de las 16 y la comunidad parroquial se sintió satisfecha por el trabajo llevado a cabo, con la conciencia tranquila de haber dado lo mejor de sí para cambiar, al menos por un día, la triste realidad de muchos.