El Club de Fiorito pasó de abrir una vez por semana como comedor a hacerlo tres días y con el doble de gente. La pandemia complica, pero la comunidad sigue apoyando a la entidad.
El club tiene colas de vecinos buscando un plato de comida.
El club tiene colas de vecinos buscando un plato de comida.

“Sociedad de Fomento Vecinos Unidos de Fiorito” es la denominación oficial de uno de los clubes más antiguos de la localidad. La Bolsita, como lo conocen todos en el barrio, es el verdadero ejemplo de una institución social que hoy pone manos a la obra para ayudar a los que menos tienen.

El club fundado en 1949 (cercado con bolsas de arpillera en su primera división perimetral, por eso su apodo) tiene una larga trayectoria de gestión social junto a los vecinos y, en medio de la pandemia, nuevamente volvieron a decir presente. Tras un mes a puertas cerradas por el aislamiento obligatorio que promovió el Coronavirus, La Bolsita debió abrir sus puertas para colaborar en la asistencia de la comunidad. “Al ver tanta demanda de gente necesitando comida y ser muchos de ellos vecinos del barrio, decidimos reabrir el comedor y ahora estamos haciendo comida para llevar”, contó Hugo Rajo, presidente de la institución.

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De 100 chicos los lunes, pasaron a recibir el doble, tres veces a la semana.
De 100 chicos los lunes, el comedor del club pasó a recibir el doble y tres veces a la semana.

Todos los lunes desde hacía un año, el club funcionaba en "modo comedor" con 100 chicos del barrio que se acercaban a comer. Ahora, a partir de la reapertura, le sumaron el martes y el miércoles a la entrega de viandas y ya no sólo para chicos sino para familias. “La ayuda está ampliada a gran escala, hoy nos toca cumplir con un rol social enorme. Hay cada vez más necesidades de la gente, es complicado poder cumplir y cada vez se agregan más. Esto está todo hecho a pulmón con la colaboración de vecinos, amigos y gremios (como el de Camioneros) que acercan mercadería. Es difícil”, agregó Rajo quien, además, reafirma que “es una estructura enorme, pero sobre todo compuesta por buena gente”.

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A la espera de la finalización de la cuarentena se encuentran más de 250 vecinos que todos los días se acercaban a La Bolsita para practicar fútbol infantil, handball, patín y taekwondo, además de participar de talleres de electricidad y refrigeración.

Todo esto dependerá de lo económico, otra cuestión a definir. “No hay ingresos y los servicios siguen corriendo. El último mes vinieron 18 mil pesos de luz que no se pagaron. Estamos mal en ese sentido. Escuché que iba a haber una ayuda para las instituciones, pero no es tan sencillo porque algunos requisitos no los podremos cumplir”, detalló Rajo.

Por eso, para poder sostener estas acciones solidarias y toda la estructura, el club está recibiendo donaciones en su sede de Murature 1631. Los interesados en colaborar también pueden contactarse vía Facebook (Club La Bolsita - Baby Fútbol)