Escritora y emprendedora en varias áreas, se destaca en taekwondo y en carreras de a pie. Trabaja para difundir la práctica deportiva en la discapacidad. 

Karina, apasionada por el taekondo y otras disciplinas, junto a su entrenadora María Andrea Mancuso.

Derribar barreras es uno de los desafíos que tiene Karina Obertini, una deportista lomense, de 39 años, que nunca bajó los brazos y encontró en el deporte el modo que la “ayuda a vivir”, enfocada en superarse “día a día” sin importarle la discapacidad con la que convive a diario. Además, esta mujer que practica taekwondo y es corredora, pero también escritora y profesora de educación física, pide “mayor visibilización” del ejercicio físico para que llegue a más personas.

“No somos visibles”, se queja con algo del dolor, pero enfocada en cambiar la realidad y abrir un nuevo escenario a través del deporte, al que considera “clave” para la integración. “La participación fomenta a que otras personas se incorporen. Muchas veces se le tiene miedo a lo desconocido y queremos romper con esa barrera. Y en eso, el deporte es importante. Buscamos aportar cosas buenas, pero parece que nos quieren esconder y eso hay que cambiarlo”, remarca en una charla con La Unión.

"Lo más importante es no taparlo. A veces intentamos que se note lo menos posible y la cuestión es aceptarlo para aportar de ese lugar”, señaló Obertini.

Con una idea, Obertini, que es segundo Dan en taekwondo y el año pasado comenzó a competir en carreras para el equipo de Temperley, habla de la falta de difusión y de las complicaciones que tienen las personas con discapacidad para ingresar al deporte. Critica la ausencia de nuevas categorías en maratones y por eso trabaja en fomentar que “las personas con discapacidad podamos participar de todo, y con ello en los Juegos Olímpicos”.

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“Con el deporte, uno deja de lado lo que no puede y brilla. Uno es uno mismo cuando practica alguna disciplina, y esa es la idea. El deporte potencia todo lo bueno. Hace ver todo desde otra perspectiva”, observa.  Y en esa línea, agrega: “Lo más importante es no taparlo. A veces intentamos que se note lo menos posible y la cuestión es aceptarlo para aportar de ese lugar”.

Obertini entrena en el equipo de running del club de Temperley.

Karina se supera día a día y ya suma varios logros. En atletismo, entrenada por Gustavo González, salió tercera en los 21 kilómetros de Buenos Aires y acumula varias carreras ganadas, con el objetivo de participar en Tokio 2020. En taekwondo, entrenada por María Andrea Mancuso, se destaca en forma y revela que es “la única mujer segundo Dan con discapacidad”. Este año compitió tres veces y en todas salió primera.

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Mancuso, una referente de la disciplina,  se mostró “orgullosa” por su alumna y remarcó: “Es  un ejemplo para todos nosotros y gran ser humano. Ella nos enriquece mucho con su actitud positiva. Yo la felicito por todo lo que hace. Siempre busca superarse y es un ejemplo”.

OTRAS PASIONES. Además de una apasionada por el deporte, Obertini también se destaca en otras cuestiones. Es escritora, editora de sus libros y además está realizando una Maestría en Educación Física y Deportes. También da clases en un geriátrico y da un taller literario no convencional.  Y a eso le suma otros proyectos. Le gusta inventar y es, según contó, “una pionera en las letras en llevar la tecnología a las presentaciones de libros” y contó que su próximo desafío es que “los libros cobre vida”, ya que tiene cursos de programación y reparación de PC.

Así, llena de desafíos y proyectos, Karina siempre busca progresar y dar el máximo de sí misma, tanto en el deporte como sus otras actividades.

El grupo de abuelos con los que trabaja Karina.