La jueza que investiga los homicidios de un presunto narco rosarino y su novia reveló hoy que ordenó someter a peritajes la computadora y el teléfono del hombre asesinado, y aseguró que "si hubo manipulación de las pruebas surgirá de las pericias" que encomendó a técnicos de Gendarmería Nacional.

Medina

La jueza de instrucción 2 de Rosario, Alejandra Rodenas, se refirió así a la polémica decisión de trasladar una computadora portátil y un teléfono celular pertenecientes al asesinado Luis Roberto Medina (43) a una dependencia técnica del gobierno de Santa Fe para que fueran "desbloqueados".

Esa situación fue denunciada días atrás por el diputado provincial peronista Héctor Acuña, quien consideró de "gravedad institucional" que una prueba judicial estuviera en manos de "un funcionario político del gobierno santafesino".

La jueza Rodenas dijo hoy en rueda de prensa que no sabe quién dio la orden de entregar la computadora y el celular de Medina a funcionarios del gobierno de Antonio Bonfatti, atento a que aún no tiene todas las actuaciones del caso en su poder.

Según fuentes judiciales consultadas por Télam, la jueza que debía intervenir en la investigación del homicidio de Medina y de su pareja, Justina Castelli (23), era María Luisa Pérez Vara.

Pero como el domingo pasado, cuando se produjeron los homicidios, la jueza no pudo ser encontrada, las primeras diligencias las realizó la jueza de instrucción Raquel Cosgaya.

La magistrada dijo públicamente que ella tampoco fue quien ordenó enviar los elementos tecnológicos a Santa Fe para ser desbloqueados o peritados en una dependencia técnica del gobierno.

"El Poder Judicial no debe perder la cadena de custodia", dijo hoy la jueza Rodenas, quien finalmente llevará adelante el caso.

"Lo que se hizo -agregó- fue designar a un funcionario para que movilice los objetos que fueron secuestrados. Se dio la orden de trasladar la computadora y el celular a la División de Tecnología Científica de la provincia en Santa Fe, donde se inició la pericia informática".

Y explicó que aún no pudo establecer quién dio la orden de enviar los dispositivos técnicos del presunto narco a Santa Fe, aunque aclaró que los recuperó y están bajo su custodia.

Luis Medina fue asesinado de varios balazos en la mañana del domingo último en el acceso sur de Rosario, cuando conducía un Citröen CS3 en el que se trasladaba con su pareja, Justina Castelli, quien también murió baleada.

El empresario rosarino, que vivía en un country de la localidad bonaerense de Pilar, estaba sindicado como presunto narcotraficante, aunque no tenía causas por ese delito, salvo un expediente de 1999 en el que había sido absuelto.

Tras el crimen, la policía allanó la habitación del hotel donde se hospedaba Medina, en cuya caja fuerte encontró una computadora portátil y un celular, dijeron voceros de la investigación.

La jueza Rodenas señaló hoy que tras recuperar esas pertenencias ordenó que Gendarmería nacional las perite a partir del próximo lunes.

Añadió que la causa está caratulada como "homicidio agravado" y que si de la investigación surgen indicios vinculados al narcotráfico los derivará a la justicia federal.

Además, explicó que el cuerpo de Medina tenía tres disparos en el costado izquierdo, que habrían sido efectuados desde un automóvil que se le puso a la par en la mañana del domingo, cuando regresaba de una fiesta.

Según la autopsia, el cuerpo del empresario también tenía otros 14 balazos en la espalda, que para la jueza fueron "el remate" de los atacantes.

En tanto, la joven presentaba tres disparos y cuando la ambulancia llegó al lugar estaba con vida, por lo que la jueza entiende que el objetivo no fue asesinarla a ella sino a Medina.