El lomense Antonio Novielli tiene una colección de 80 motos de industria nacional, que atesora como una forma de preservar el patrimonio cultural.
montado sobre la figurita difícil, una tehuelche de 75 centímetros cúbicos A lubricación POR engranaje.
montado sobre la figurita difícil, una tehuelche de 75 centímetros cúbicos A lubricación POR engranaje.

En un taller de Lomas, el vecino Antonio Novielli guarda un tesoro: una treintena de motocicletas, bicimotos y motonetas Siam, Lambretta y Siambretta de industria nacional, todas restauradas y en funcionamiento, que son parte de una colección de 80 unidades manufacturadas entre las décadas del 50’ y 70’ que completan la serie de producción de cada fábrica, y que empezó a juntar en 1984 cuando compró la primera, una Siam De Lujo 150.

“Esto viene de un desprendimiento de lo que fue Siam-Lambretta. En un principio, era una combinación entre Lambretta Italia y Siam de Argentina. Y después Lambretta se terminó retirando y se quedó Siam con toda la línea de producción. Y ahí llegamos a tener un producto con 99% de producción nacional, que fueron todas las Siam. Lo único que no tenía nacional era la bujía, que las importaba Bosch”, relata con entusiasmo.

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Esa pasión por estas reliquias que respiran historia argentina tiene su origen en la desaparición de lo que fue la vida cotidiana de la generación que hoy ronda la sexta década de la vida.

“Las fueron desintegrando todas. A muchas las encontré arrumbadas en galpones viejos, en gallineros; a otras me las regalaron y me sirvieron para repuesto o terminaron armadas y restauradas”, detalla Novielli y agrega: “En este país se respeta muy poco la historia, y el desconocimiento se va masificando. Esta colección es una forma de defender el patrimonio cultural y preservar para las futuras generaciones los logros de nuestro país”.

Entre las joyitas está la Pochonetta, una Siambretta 125 Standard que Juan Domingo Perón sorteó en 1952 y que su entonces ganador le vendió junto con dos fotos: una autografiada del expresidente y una del día del sorteo.

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También guarda una Tehuelche de 75 centímetros cúbicos a lubricación por engranaje, que fue la que más le costó conseguir, y otra motoneta del mismo modelo que la que sorteó Perón y que perteneció a Eduardo Duhalde, quien se la regaló para que engrosara su ilustre colección de vehículos históricos dignos de un museo, un proyecto que ahora lo mantiene ocupado.

“Quiero crear un lugar en Lomas donde poder exhibirlas. Trabajo en eso”, reveló el vecino enloquecido por las dos ruedas hechas en Argentina y dueño del mítico Café Dalí, y que ayer presentó en el Teatro del Municipio de Lomas el libro “Detengamos al péndulo”, de Editorial Almaluz, donde apuesta a crear conciencia histórica.

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Con prólogo de Eduardo Duhalde y comentarios de Hugo Bento, el libro rescata la necesidad de impulsar la industria nacional, que fue desintegrándose en un movimiento de vaivén que es necesario conocer para detenerlo para siempre.

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