Abrió sus puertas en la década del ‘40 gracias a una familia de inmigrantes que llegaron para crear un imperio comercial dentro de una estructura con varios pisos, una novedad para la época.
En Yrigoyen 8774, Lomas.

La historia de Lomas guarda muchas anécdotas, pero la tradición familiar y el esfuerzo de la comunidad siempre fueron valores importantes para la zona, y uno de esos ejemplos de lucha es la de los Japas, unos hermanos inmigrantes que fundaron uno de los emporios comerciales más famosos de la década del ‘40. Crearon el primer edificio con ascensor en la ciudad, una novedad para esa época.

“Grandes Tiendas Japas” era un local comercial poco común porque estaba basado en ofrecer a los lomenses toda la indumentaria y el calzado necesario en un mismo espacio y evitar que viajen a la Ciudad, donde sí existían esta clase de comercios.

Silvia Japas (61) es la bisnieta del creador de esa tienda ubicada en Avenida Hipólito Yrigoyen 8774, que aún está en el recuerdo de los vecinos más antiguos de Lomas: “Fue el primer edificio con ascensor que se inauguró en 1941. El arquitecto fue Alberto Bogani de Banfield y la empresa constructora fue la reconocida Pío Ricagno, la misma que hizo el Palacio Municipal”.

Los Japas se dedicaron al comercio desde que llegaron a Argentina en 1910 escapando de la etapa de dominación turca en Siria. “Comenzaron a trabajar en las ventas de telas, de ropas. Así fueron juntando dinero. Iban puerta a puerta para vender las telas, eran itinerantes, nómades”, contó Silvia sobre sus antepasados que gracias a su esfuerzo lograron posicionar la firma como una de las más importantes de la zona.

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silvia japas, la bisnieta del creador de la tienda, comparte sus recuerdos.

Para 1936 ya tenían sucursales en Adrogué y Banfield. Como los inmigrantes de esa época llegaban de a uno y a medida que juntaban dinero mandaban a  llamar a su familia. “La primera sociedad la genera mi bisabuelo Luis y a medida que iban llegando toda la familia, trabajaba para crear una sociedad en común”, explicó Silvia que, aunque ya está jubilada fue una gran geóloga y se ha dedicado a investigar muchísimo sobre sus raíces.

Para 1946, aproximadamente, los Japas ya contaban con tres locales además del edificio central y el más conocido. “Mi abuelo repetía que nunca había que poner los huevos en la misma canasta, entonces tenía la tienda central y además una entrada extra por si no funcionaba bien la más importante”, recordó Silvia, quien además destacó que la unión de la familia fue el pilar de este emporio: “Algunos de los hermanos vivían adentro de la tienda y todos trabajaban para seguir incrementando su patrimonio, según contaba una de mis tías”.

Pero en definitiva, ir a “Grandes Tiendas Japas” era como un paseo para los vecinos de aquel entonces porque el espacio era grande y contaba con dos pisos, algo sumamente vanguardista para esa época en una zona como ésta, alejada de la Capital.

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Un gran orgullo para el creador de las tiendas fue el hijo y papá de Silvia, quien fue el primer profesional de la familia. “Mi padre era médico después hubo un ingeniero Japas también. Mi padre no estuvo mucho en la tienda porque mi abuelo quería que estudie y se dedicaba a la facultad”, contó sobre la relación de su padre y su abuelo.

la inauguración fue un verdadero acontecimiento.

LA ETAPA FINAL. Con el tiempo, la firma se fue reduciendo de tamaño, pero Silvia recuerda que en ese entonces el fuerte de la marca eran los uniformes. Después se fue modificando con el correr de las épocas hasta que finalmente cerró.

“Mi abuelo fallece en el año 60 y se crea en el edificio considerado patrimonio histórico de Lomas un consorcio familiar, pero ya hace unos años que hay un 50% de Japas y otra mitad que no son Japas”, contó, y agregó: “Mi abuelo y sus hermanos reivindicaron el trabajo, lo que significa luchar para tener una mejor vida porque lograron construir un gran emporio de la nada y llegaron a tener tres sucursales”, concluyó Silvia Japas, con orgullo y emoción.