La joven que apareció muerta en su casa a fines de año no se habría suicidado. Nuevas pericias arrojan que la habrían matado y sospechan de su novio, otro agente.
La hallaron muerta en su casa a fin de año.

La causa que investiga la muerte de la agente de la Policía Bonaerense Gisela Depertuis (32) arrojó nuevas pruebas que postulan que se trató de un femicidio.

El 25 de diciembre a la tarde, la joven le había prometido a su cuñado que se iba a encargar de las bebidas para celebrar Año Nuevo. Lo iban a pasar en la casa de su hermana, al igual que en Navidad. Pero al día siguiente, Gisela apareció muerta con un disparo en la cabeza. En un principio, se hipotetizó que habría sido un suicidio.

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Sin embargo, los investigadores encontraron cinco vainas entre el pasillo y la habitación donde fue encontrado el cuerpo de Gisela. La casa estaba totalmente desordenada y la autopsia confirmó que el cuerpo tenía golpes, además del disparo en la cabeza. A Gisela la habían asesinado.

Ahora la familia sostiene que Gisela fue asesinada por su pareja, también policía, con quien estaba conviviendo hacía más de un año. Hasta el momento, el sospechoso no tiene antecedentes penales ni denuncias por violencia de género. El sujeto sigue trabajando como efectivo policial.