Marta Pauletti retornó a sus pagos tras 23 años. Debido al trabajo de su marido, se mudó a Rosario en 1997, y volvió a zona Sur en 2017. La historia de una vecina que cumplió su anhelo de regresar a Lomas.

Marta Pauletti es una vecina lomense apasionada por la localidad y muy arraigada a sus inicios. Debido al empleo de su marido, debió mudarse a Rosario en 1994, pero nunca dejó de pensar en su lugar de origen; recién volvió a mediados de 2017. “Volví a tocar el cielo con las manos”, dijo, al hablar de su vuelta.

Ahora vive a pocas cuadras de la cancha de Los Andes.
Ahora vive a pocas cuadras de la cancha de Los Andes.

La mujer de 66 años nació en Lanús, más precisamente en el Hospital Eva Perón, pero siempre vivió en Lomas hasta el momento de su partida a Santa Fe. “Hice la primaria en la Escuela N°27 Catalina Rodríguez, ubicada en la calle Laprida. Después de eso, me dediqué a ayudar a mi papá en la caja de la verdulería, que se encontraba en la calle Sucre. Se trabajaba muy bien porque se llenaba de clientes”, contó Marta sobre sus primeros pasos, para luego añadir un recuerdo de su padre Agustín: “Todos los días, después del almuerzo, su lectura se basaba en el diario La Unión, lo compraba siempre”.

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También trabajó en la peatonal Laprida, en la agencia de lotería Spiraquis, que actualmente sigue funcionando. Después hizo pelucas para los teatros en una fábrica local. Marta contrajo matrimonio con Norberto Decarlo en la Catedral de Lomas, allá por 1979. Su marido trabajaba en una empresa de telecomunicaciones y, dada la privatización en la presidencia de Menem, debió mudarse a Rosario para no perder el empleo.

Una enamorada de su ciudad.
Una enamorada de su ciudad.

“Yo me quería quedar porque amo Lomas de Zamora, pero no me quedaba otra opción. Nos fuimos el 3 de diciembre de 1994 y tardé un tiempo en adaptarme. Como siempre me gustó el teatro, empecé con un taller y terminé siendo una artista independiente, actuando en distintos lugares, eso me sacó adelante”, señaló Puletti.

Constantemente la mujer comparaba aspectos de Rosario con su querida Lomas. Justo antes del famoso corralito, la pareja pudo comprarse su propia casa y, con esa felicidad, decrecían las chances de que Marta pueda regresar a Buenos Aires. Pero, una vez jubilado Norberto, se abrió una nueva posibilidad para retornar a zona Sur. “Yo quería que mi vida terminara en Lomas”, exclamó.

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El 19 de mayo de 2017 se dio el tan ansiado regreso. “Lomas era un monumento, todo me llamó la atención, desde un tacho de basura con la inscripción del Municipio hasta la obra del Arroyo del Rey, que solucionó las inundaciones. Volví a tocar el cielo con las manos, recorro devuelta las calles y voy a las plazas”, detalló la mujer.

Siempre le gustó el teatro y eso fue "lo que la salvó" en Rosario. .
Siempre le gustó el teatro y eso fue "lo que la salvó" en Rosario. .

Actualmente, Marta vive a cuatro cuadras de la cancha de Los Andes, club del cual es hincha desde pequeña y lugar que le trae gratos recuerdos: iba constantemente a ver los partidos junto a su papá. “Incluso las cenizas de mi padre descansan en uno de los arcos de la cancha”, reveló la mujer. Además, sigue en contacto con el teatro y trabaja en el Centro Cultural No Me Olvides, de la calle Meeks.