El Senado sesionó siete veces, mientras Diputados lo hizo en ocho oportunidades. Solo se aprobaron 37 leyes, cuando el promedio histórico es de 100 por año.
El 55% de las leyes aprobadas surgieron de la oposición.

En 2019 el Congreso permaneció prácticamente cerrado. La Cámara de Diputados solo sesionó ocho veces, mientras el Senado lo hizo en siete oportunidades. El balance de la actividad parlamentaria fue pobrísimo: se aprobaron apenas 37 leyes, es decir, poco más de un tercio del promedio histórico que es 100 normas por año.

Los datos fueron difundidos en un informe del Directorio Legislativo, que destacó que la baja performance del Parlamento en los últimos meses se debe no solo a que se trató de un año electoral, sino al “deterioro de la capacidad del oficialismo, desde fines de 2017, en conseguir los votos necesarios para sancionar las leyes de su interés”.

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Paradójicamente, noviembre fue el mes con más actividad en términos de leyes aprobadas: en ese lapso la Cámara de Diputados sancionó 18 leyes, mientras que en los meses previos obtuvieron luz verde unos 19 proyectos entre ambas cámaras.

Del total de las leyes sancionadas, sólo un 21% de las iniciativas surgieron del Poder Ejecutivo. El 78% provino de proyectos impulsados por el Legislativo. La oposición fue la que más activa estuvo en ese sentido: el 55% de las propuestas surgieron de allí.

Entre los principales temas que se convirtieron en leyes se encuentran algunos relacionadas con la cultura y el patrimonio, que suelen responder a iniciativas provinciales, y declaraciones de emergencias de cadenas productivas regionales y una declaración de emergencia alimentaria.